12 de agosto 2014 - 10:54
Dos detenidos por el crimen del electricista
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Este lunes, cuando los testigos del crimen del electricista hablaron de la huida de los dos asesinos en un automóvil Ford Focus, la policía no descartó que en realidad hayan visto el Fiesta Kinetic de estos sospechosos, un modelo bastante parecido.
El allanamiento de urgencia fue ordenado por la fiscal Marcela Semería, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Vicente López Oeste, y fue realizado por la Policía a las 3 de la madrugada. Allí encontraron recién lavado el mencionado Ford Fiesta que, según precisaron las fuentes, está a nombre de la madre de los sospechosos, quien dijo ser empleada doméstica.
"Llama la atención un auto de alta gama esté en medio de la villa. Estaba recién lavado por lo que ahora se investiga si alguno de los detenidos manchó con la sangre de la víctima el auto y quisieron eliminar rastros o evidencias", dijo a Télam un investigador. Además, en la casa se encontraron alrededor de 60.000 pesos en efectivo que la familia no pudo justificar y quedaron secuestrados.
También fueron incautados un revólver calibre .38 y tres proyectiles intactos 9 milímetros, el mismo calibre que el arma homicida, aunque no se halló ninguna pistola. En tanto, la fiscal Semería recibió esta mañana el informe de autopsia que confirmó que al electricista lo habían asesinado de un tiro con una pistola 9 milímetros que le apoyaron en el cuello.
"Al ser un disparo a boca de jarro, el tiro desgarró la piel en el orificio de entrada, en la zona del cuello, y ayer el médico que revisó el cadáver en la escena del crimen pensó que era una puñalada", explicó un vocero judicial. Los médicos forenses detallaron que el disparo ingresó por el cuello y salió por la espalda.
Tanto el plomo como la vaina servida de ese disparo quedaron en la escena del crimen y fueron recolectados por los peritos de la Policía Científica que podrán hacer un cotejo balístico en caso de que luego se secuestre el arma homicida.
Como uno de los aprehendidos es un menor de 17 años, la fiscal Semería se declaró incompetente y le giró el expediente a su colega María Sayago, del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de San Isidro.
El crimen de Cortabarria fue cometido cuando la víctima, que trabajaba haciendo tareas de mantenimiento en el Colegio de Escribanos de San Isidro, había ido a hacer unas instalaciones eléctricas a la casa de una abogada amiga.
Como la puerta de la casa estaba abierta, dos jóvenes delincuentes ingresaron con fines de robo y el electricista los enfrentó, pero terminó ejecutado de un tiro en el cuello. Cortabarria murió en el lugar y los dos asaltantes escaparon sin robar nada en el auto que fue visto por testigos.




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