25 de febrero 2008 - 00:00
Halagar nunca es discriminar
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No se entiende la razón por la cual la embajadora cree que la nota es injuriosa contra ella. Sólo se habla de su disgusto por no haber aparecido en las fotos, en la Argentina, junto a Julio De Vido y Hugo Chávez. El diario mantiene la información: a la señora Castro le molestó no aparecer en esos registros. La voluntad por figurar no es un agravio. Tampoco el suelto periodístico supone discriminación ni mucho menos contenido sexista contra la mujer; más bien, es un halago calificarla como coqueta azafata. Fue azafata y, por su buen gusto (no olvidar que su mejor amigo es el modisto Gino Bogani), se la puede considerar coqueta. También, claro, se podría agregar que ha sido una coqueta sindicalista y hoy es una coqueta embajadora. No había tanto espacio para esas menciones. En cuanto a su demanda por un tratamiento más denso de su gestión, la nota -mínima, por otra parte- evitó comentarios sobre otros temas relacionados con su tarea diplomática, sea el escabroso tema de las valijas del venezolano Guido Antonini Wilson, las ventas de fueloil, las compras de bonos o el faraónico y nonato gasoducto entre la tierra de Bolívar y Buenos Aires. Pero no faltará ocasión para evaluar la gestión de la embajadora en esas cuestiones. Y en otras. Se lo merece.



