3 de noviembre 2016 - 18:23
"Huelga de deberes" en España reabre debate: ¿cuánta tarea deben tener los chicos?
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'Hacer los deberes' ha sido desde siempre uno de los mandatos básicos de nuestro sistema educativo. Una práctica que cuenta con renovada vigencia entre los educadores. "Hasta que una persona no se encuentra con su propia reflexión, sus propias dudas y sus estrategias para recordar, memorizar o elaborar la resolución de un problema no hay aprendizaje", señala Fernando Osorio, psicólogo por la UBA y asesor institucional de organizaciones escolares en sus tres niveles.
"Ese es el momento privilegiado en dónde el sujeto advierte cuánto captó de una explicación; cuánto recuerda; cuánto comprendió y también cuánto no comprendió u olvidó", explica.
Ninguna tarea es buena o mala en sí misma. Todo depende de la intensidad, el gradualismo con que se asignan los deberes. De acuerdo a las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los niños rusos, irlandeses, italianos y rumanos pasan siete horas o más a la semana haciendo deberes. En la ciudad china de Shanghái, unas 14. En cambio, los alumnos de Corea y Finlandia dedican menos de tres horas semanales.
La tendencia durante la última década, en líneas generales, es que la cantidad de horas se condujo a la baja. Para ese organismo (al que Argentina está tramitando su ingreso, pero que aún no integra, por lo que sus datos no están cotejados), "la disminución de la cantidad de tiempo dedicada a los deberes podría deberse a un cambio en la forma que tienen los alumnos de utilizar su tiempo libre".
"No hay una política universal, depende de muchos factores. Por eso no podemos tomar en cuenta un dato de otro país como parámetro para el nuestro. Incluso en las escuelas públicas y privadas la carga horario suele ser distinta. Las primeras se dictan 4 o 5 horas de clase y en las otras 8 o más", señala Gvirtz.
Osorio se detiene en el tema clave de la duración de los deberes. "No es necesario que la tarea para el hogar deba ser infinita ni tediosa; sobre todo teniendo en cuenta la vertiginosidad con la que viven los niños y los jóvenes en la actualidad, con la utilización de las tecnologías de información y comunicación". La apreciación se corrobora en las estadísticas, ya que según un informe de Unicef de junio pasado, un 80% de los chicos argentinos usa Internet para hacer las tareas escolares.
"Con algunos pocos ejercicios la experiencia de chequeo y práctica de lo aprendido es suficiente y si va de la mano de poder utilizar alguno de esos recursos tecnológicos, al alcance de todos los chicos, mucho mejor", acota el especialista.
Más no siempre es mejor. La OCDE señala que "después de unas cuatro horas de deberes a la semana, el tiempo adicional dedicado a los mismos tiene un impacto insignificante en el rendimiento".
En el mismo sentido Gvirtz apunta que "la sobrecarga de tareas es un problema y lo que los padres dicen es: 'Resuélvanlo en la escuela'. Pero no debemos dejar de resaltar que en nuestro país esa queja representa a una minoría, a aquellos que envían a sus hijos a jornada completa. Entonces sí, en esos casos, los chicos necesitan tiempo de esparcimiento, descanso y vida en familia".
Osorio relata que "si la experiencia de la tarea para el hogar es excesiva y pierde de vista el objetivo de chequeo y práctica de lo aprendido, provoca severas perturbaciones en el estado de ánimo y el humor, que redundarán en una baja en el rendimiento académico y aumento de la distracción".
El resultado final puede conducir a un camino incierto y de difícil retorno: "Se generan sentimientos de impotencia y baja autoestima. Por lo tanto, en un lapso muy breve el alumno que estuvo todo el día en la escuela y debe encontrarse aún con más ejercitaciones, puede llegar a experimentar un estado de ira incontenible".



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