11 de marzo 2005 - 00:00

Informan otros 10 kilos de droga que fueron a España

El aeropuerto de Ezeiza es el punto más vulnerable para el contrabando de drogas que hoy tiene el país. El narcotráfico lo utilizó como una «ruta segura» por la facilidad con la que se burlan los controles. La droga no sólo va en valijas, puede ir también en botellones de vino o, el caso más común, en el vientre de una persona. La Guardia Civil descubrió y detuvo el martes pasado a un argentino que intentó pasar 10 kilos de cocaína en un doble fondo de una damajuana de vino. Una semana antes, una mujer intentó pasar con dos kilos en su vientre. En Barajas, más rigurosos en los controles, la detectaron. Ambos partieron de Ezeiza, pero aquí ni siquiera percibieron el nerviosismo de los traficantes. En tanto, la aerolínea Southern Winds ya dejaría de volar este fin de semana, afectada a partír del escándalo de las «narcovalijas».

Aunque la prevención y represión de contrabando no eran una responsabilidad primaria de la PAN (esa función le corresponde a la Aduana), la desaparecida fuerza policial en 2004 tuvo niveles históricos de incautación de drogas.
Aunque la prevención y represión de contrabando no eran una responsabilidad primaria de la PAN (esa función le corresponde a la Aduana), la desaparecida fuerza policial en 2004 tuvo niveles históricos de incautación de drogas.
Ezeiza es el punto sensible y el gobierno cree que el vínculo con las empresas privadas que se encargan de la seguridad en el aeropuerto no existe. Por eso, aceleró un plan para quitarle la licencia y recuperar el control de equipajes y movimientos en los depósitos fiscales. Así, la seguridad aeroportuaria volvería a manos del Estado. El diseño de esta política tiene un costado del que poco se habla: el económico. Las empresas que operan en la estación aérea internacional facturan más de 1.600 millones de dólares anuales. Ese negocio pasaría ahora a manos estatales.

El apuro oficial por quitar del medio a las privadas -se encargan de la primera y segunda línea de control de equipajes- se convirtió ayer en una obsesión gubernamental.

En los últimos 15 días hubo dos casos de contrabando de drogas y no fue, precisamente, la nueva fuerza de seguridad del profesor de Ciencias Políticas Marcelo Saín la que descubrió el tráfico. Como en el caso Southern Winds, fue la Guardia Civil la que atrapó a un argentino con dos « garrafas de vino» con doble fondo que contenían 10 kilos de cocaína. El otro caso se trató de una mujer boliviana que llevaba dos kilos de cocaína en su vientre. Ambos pasaron, o mejor, burlaron los controles de Ezeiza (ver aparte).

Los narcotraficantes consideran al aeropuerto argentino como una «ruta segura» para enviar la droga con destino a Europa y hacen su fiesta aprovechando la crisis.

Una de las más interesadas en terminar con las operadoras privadas en Ezeiza es la Aduana de Ricardo Echegaray. El nuevo director Omar Albornoz, confirmó que la aspiración de ese organismo es recuperar la primera línea de control de equipajes y tener intervención plena en toda la estación.

En Ezeiza operan 13 empresas privadas que se dedican a la vigilancia del aeropuerto internacional. Tienen como función principal actuar sobre el contrabando, el terrorismo y el narcotráfico. Despliegan una tropa de 1.200 vigiladores en ese terreno.

La empresa por donde viajaron las valijas de Southern Winds, es la tercera permisionaria de importancia en Ezeiza. Top Air Security (TAS) se encarga de todo el control del equipaje: rayos X, traslado y revisión de las maletas y también de las condiciones de la aeronave. Pero, esencialmente vigila droga y explosivos. Matiza esa actividad con el «check-in» de pasajeros. Factura unos 900 mil dólares mensuales y atiende a una docena de aerolíneas. Hay otras como Prosegur (atiende a Iberia y British Airways) e Imperin (es empleada por la estatal Intercargo) y O Mawe ( Interbaires).

Sólo American Airlines tiene su servicio de seguridad conformado por personal propio. Ese es el modelo que pretende copiar el gobierno argentino.

• Delegación

Oficialmente se argumenta que la PAN delegó 70% de la seguridad en las empresas privadas y se quedó con el resto. Los aviadores sostienen que la prevención y represión del contrabando por ley no era responsabilidad primaria de la PAN, sino que le correspondía a la Aduana. Y que si las « valijas voladoras» con droga llegaron a Madrid fue por culpa de los aduaneros.

Sobre el escritorio de Interior reposan una carpeta con estadísticas que indican que durante el año pasado la Fuerza Aérea incautó 240 kilos de cocaína y más de 50 kilos de marihuana. Todo un récord histórico. En febrero de este año, llevaba secuestrados 28 kilos de cocaína.

También suministró un ranking de las aerolíneas que más procedimientos positivos registraron, es decir, se les encontró droga: primero se ubicó Iberia (9), seguida por Alitalia (7); Air France (4), Aerolíneas Argentinas (2) y última SW con uno.

Hasta febrero de este año esa medición era encabezada por Alitalia (2) y peleaban el segundo puesto Varig, Aerolíneas Argentinas e Iberia. No figura SW. Claro que la cantidad de procedimientos tiene relación con la cantidad de vuelos semanales que realizan estas empresas que son superiores a Southern Winds.

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