2 de marzo 2007 - 00:00

La "Madama" de lujo más famosa de EEUU amenaza con divulgar los nombres sus clientes poderosos

Deborah Palfrey, a quien el Gobierno de EEUU acusa de regentar un servicio de prostitutas de lujo, advirtió que para pagar su defensa venderá la lista de unos 10.000 clientes en Washington, capital de políticos y cabilderos.

Palfrey, de 50 años, estableció en 1993 su empresa "Pamela Martin and Associates" que, según se anunciaba en la guía telefónica y periódicos del área metropolitana de Washington, proveía la compañía de mujeres jóvenes, con educación universitaria y empleos estables.

Las autoridades federales, que el jueves presentaron cargos por conspiración criminal, afirman que durante 13 años la empresa empleó a un total de 132 mujeres y generó unos 2 millones de dólares mediante "actividades relacionadas con la prostitución".

Palfrey, quien ya ha cumplido 18 meses de prisión por cargos similares en California, sostiene que su compañía sólo proveyó servicios absolutamente legales.

"Hay muchas actividades eróticas que una puede hacer sin participar en cosas ilegales", declaró Palfrey a la página de internet "The Smoking Gun", poco después que las autoridades federales registraran su residencia en Vallejo, en el área de San Francisco (California).

El que las actividades eróticas hayan sido legales o ilegales está por verse, pero es la clientela de "Pamela Martin and Associates" la que ahora tiembla.

"Yo necesito dinero para mi defensa legal y bien podría poner a la venta los 20 kilos de documentos que tengo, con listas de clientes y los registros de llamadas telefónicas detalladas", dijo.

Los investigadores sostienen que Palfrey regentaba su negocio desde California y que publicó avisos buscando mujeres en el semanario de Washington "City Paper", la guía telefónica del Distrito de Columbia, el periódico estudiantil de la Universidad de Maryland y por internet.

Palfrey siempre, según los investigadores, conversaba personalmente por teléfono con las mujeres interesadas y les pedía que enviaran una solicitud con una fotografía.

Las mujeres, todas mayores de 23 años, le decían a Palfrey qué días estaban disponibles, pero ésta les sugería que trabajaban por lo menos tres noches por semana.

Según un investigador, una vez que una mujer era contratada, Palfrey le requería que mantuviera relaciones sexuales, no pagadas, con un hombre que la madama elegía, para asegurarse de que no fuesen policías encubiertas.

Luego Palfrey les asignaba clientes en hoteles caros y residencias elegantes del área metropolitana de Washington.

Los clientes pagaban de 275 a 500 dólares por "encuentro", de los cuales la prostituta giraba la mitad a la madama.

El abogado Blair Sibley, que representa a Palfrey, dijo a la revista "Politico" que todavía no han determinado el valor que puedan tener las listas de clientes y los registros telefónicos en poder de Palfrey.

"No hemos terminado de estudiarlos para identificar a los individuos", añadió.

"Obviamente, si apareciera un Bill Clinton en la lista, es diferente que el nombre de algún desconocido".

"Pero hay muchas probabilidades de que salten nombres interesantes", dijo Sibley.

"Estadísticamente, si tienes 10.000 personas, y dada la estructura de precios de este servicio, obviamente no es gente que busque compañía en la calle.

Las 'acompañantes' solo respondían a llamadas a hoteles de cuatro y cinco estrellas o residencias privadas", aseguró.

"Los números de teléfono mostrarán rápido las residencias privadas", añadió el abogado.

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