La renta por alquilar un inmueble, continúa en su mínimo histórico

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La ley de alquileres perjudicó tanto a inquilinos como a propietarios. La suba la determina un índice del BCRA.

Son muchas las preocupaciones que deben afrontar los inquilinos a la hora de alquilar una vivienda: el costo que deberá afrontar, cuáles serán los aumentos que asumirá a futuro o bien en que nueva suma comenzará un nuevo contrato en caso de renovación o recambio.

A partir de julio del 2020, que entró en vigencia de la nueva ley de alquileres, donde los aumentos los fija un índice del BCRA, el cual como ejemplo, determinó una suba del 47,6 % entre el 8 de septiembre actual y el mismo día del año pasado.

Dicho aumento, que por ejemplo llevaría un alquiler de $25.000 a $36.900 en un año, se ubica incluso algo por debajo de la última medición de inflación interanual del INDEC que a julio de 2021 indicaba un aumento general de precios del 51,8%.

De acuerdo a un informe de Reporte Inmobiliario, sin duda el incremento significa un salto importante en la erogación mensual que deberá asumir el inquilino, pero sin embargo también una mella en el ingreso del locador que arrancaría el segundo año del contrato perdiendo frente a la inflación, con un alquiler real un 4% inferior al de un año atrás. Además de haber obtenido un ingreso depreciado mes a mes en un promedio superior al 4% durante ese primer año de contrato.

Situación

Para refrendar aún más esta paradoja, todo ello se da en un contexto con rentas por alquiler históricamente bajas y que no llegan ni a la mitad de la que se obtiene por esa misma inversión en otros países.

Precisamente en agosto del 2021 y cruzando precios efectivos de venta de departamentos de dos ambientes con los alquileres que se obtienen por ese tipo de unidades, la renta bruta anual promedio para la Ciudad de Buenos Aires para un departamento usado estándar se ubicó en el 2,63%, es decir, menos de la mitad del 5,4% que se obtenía en 2017 y 2018 previo a la escala de fuertes devaluaciones que comenzaron en el segundo cuatrimestre de este último año.

Por ende, a partir de cotejar cifras, se puede observar que el fuerte aumento que debe afrontar el inquilino lejos está de convertirse en un beneficio o ventaja para el propietario. Todo lo contrario.

Hoy tanto inquilinos como dueños de inmuebles se ven perjudicados por las medidas. Para unos el pago del alquiler representa el desembolso de la mayor parte de su sueldo, mientras los propietarios reciben una renta muy baja.

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