La VTV cambia en CABA: dónde se podrá hacer y qué pasa con los precios de la revisión

La Ciudad de Buenos Aires abrió el registro para nuevos prestadores y que permite hacer la revisión en talleres, concesionarias e importadores.

El nuevo sistema busca ampliar la oferta de centros de control y generar competencia entre los prestadores habilitados en territorio porteño.

El nuevo sistema busca ampliar la oferta de centros de control y generar competencia entre los prestadores habilitados en territorio porteño.

La Ciudad de Buenos Aires empezó a implementar la apertura del sistema de Verificación Técnica Vehicular (VTV), con la inscripción de nuevos establecimientos que van a poder realizar el control obligatorio. El nuevo esquema va a permitir que talleres privados, concesionarias e importadores se incorporen como prestadores, siempre que cumplan con las condiciones técnicas y de infraestructura exigidas.

La medida forma parte del proceso de desregulación, que también se puso en marcha a nivel nacional mediante la Resolución 32/2026. En CABA, la reforma apunta a terminar con la concentración de la revisión en las plantas tradicionales y sumar alternativas para los conductores.

Además, el nuevo sistema contempla la liberación de las tarifas, por lo que los valores dejarán de estar fijados por el Gobierno porteño.

Más talleres habilitados para hacer la VTV

Hasta ahora, la revisión técnica en la Ciudad estaba concentrada en las plantas verificadoras que tenían concesionada la prestación del servicio. La reforma crea un Registro Único de Talleres habilitados, al que podrán incorporarse nuevos establecimientos que quieran realizar las inspecciones.

Los interesados deberán acreditar que cuentan con la infraestructura, el equipamiento y las condiciones necesarias para controlar los vehículos. También tendrán que contar con un director técnico responsable, que deberá ser un profesional matriculado, y llevar un registro digital de las verificaciones realizadas.

La inscripción se completa mediante la plataforma Trámites a Distancia (TAD) y requiere presentar una declaración jurada junto con la documentación correspondiente. La autoridad porteña tendrá un plazo de 30 días corridos para analizar cada solicitud. Si encuentra errores u omisiones, podrá pedir que sean corregidos.

Si durante ese período no existen observaciones, ni una resolución expresa, el establecimiento podrá quedar inscripto de manera automática, aunque eso no significa que quede fuera de los controles posteriores. Los talleres habilitados podrán ser sometidos a auditorías para verificar que siguen cumpliendo las condiciones exigidas. Para los conductores, el cambio principal será la posibilidad de contar con una mayor cantidad de lugares donde hacer la inspección.

Precio de la VTV en CABA

Uno de los cambios más importantes está relacionado con el precio. Con el nuevo esquema, cada prestador podrá establecer libremente el valor de la revisión, en lugar de trabajar con una tarifa regulada por el Gobierno porteño. La idea oficial es que la llegada de nuevos establecimientos genere competencia y amplíe las alternativas para los usuarios.

La tarifa vigente antes de la implementación completa del nuevo sistema era de $96.968 para autos particulares. Para las motos, el costo era de $36.459. Estos valores corresponden al esquema anterior y no tienen que tomarse como una tarifa única para todos los nuevos prestadores. La apertura no significa que los talleres puedan cobrar cualquier monto sin condiciones. El precio del servicio deberá contemplar la documentación correspondiente, incluida la oblea identificatoria y el certificado de aprobación.

Qué se revisa en la VTV

La desregulación no elimina las exigencias técnicas de la VTV. Que un taller privado, una concesionaria o un importador pueda prestar el servicio no significa que pueda modificar los controles que debe superar un vehículo. La inspección sigue enfocada en los componentes vinculados con la seguridad y las condiciones de circulación.

Entre los elementos que se controlan se encuentran frenos, luces, dirección, suspensión, neumáticos, emisiones contaminantes, niveles de ruido y distintos elementos estructurales del vehículo.

El establecimiento deberá registrar digitalmente el resultado de cada inspección. Además, el conductor va a recibir la constancia correspondiente y la oblea que acredita que el vehículo aprobó la revisión. La reforma también avanza con la digitalización de los certificados para facilitar el registro y el control de las inspecciones.

El resultado de la revisión puede determinar que el vehículo quede apto, condicional o rechazado. En el primer caso, puede circular hasta el vencimiento de la verificación. Si presenta desperfectos leves, queda en resultado condicional y cuenta con un plazo para hacer una nueva inspección. Cuando las fallas son graves, el vehículo es rechazado y no queda habilitado para circular hasta solucionar los problemas detectados.

Nuevos plazos para los vehículos 0 km

La reforma porteña también modificó el momento en que los autos particulares tienen que hacer la primera revisión. Los vehículos 0 km tendrán que hacer la primera VTV a los cinco años del patentamiento, en lugar de los cuatro años establecidos anteriormente. Después de esa primera inspección, la vigencia será de 24 meses hasta que el vehículo cumpla 10 años de antigüedad.

Una vez se supera ese período, la revisión vuelve a realizarse anualmente. El cambio busca unificar el criterio con la reforma nacional de la RTO, que también estableció cinco años para la primera inspección de los vehículos particulares 0 km y revisiones cada dos años hasta los diez años de antigüedad.

La implementación en la Ciudad va a ser gradual y convivirá durante un tiempo con las plantas que ya prestan el servicio. El hecho de que se haya abierto la inscripción de nuevos talleres no significa que todas las concesionarias o talleres mecánicos puedan empezar a hacer la VTV inmediatamente: primero deben completar el proceso de habilitación y quedar incorporados al registro correspondiente.

El cambio, en definitiva, apunta a modificar dos cuestiones fundamentales del sistema porteño: más lugares para realizar la revisión y precios definidos por cada prestador. Las exigencias de seguridad que debe superar un vehículo, por su lado, se mantienen.

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