21 de noviembre 2018 - 11:50
Tabaquismo joven: ¿cómo dañan las nuevas formas de consumo?
Con motivo del Día Mundial de la EPOC, que se conmemora el 21 de noviembre, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria explica por qué las modalidades para fumar, como el cigarrillo electrónico y el narguile, también son nocivas y deben evitarse.
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Estos productos son más accesibles y agradables para jóvenes (y hasta niños), que se ven atraídos por la novedad, la posibilidad de probar diferentes sabores (tabaco, frutas, chicle, café, menta, entre otros) y la creencia de que se trata de algo mucho menos dañino que el cigarrillo convencional y casi inocuo, cuando no es así.
• IQOS o Calentadores de Tabaco
Actualmente, con amplia difusión internacional, se está desarrollando una campaña muy costosa para darlo a conocer. El método, llamado Heat Not Burn (HNB), consiste en calentar en seco una preparación sólida de tabaco, a una temperatura próxima a 350°C, que no produce combustión sino una degradación térmica del tabaco que no llega a producir llama, es decir no arde. Se utiliza con el dispositivo IQOS (I Quit Ordinary Smoking), según sus iniciales en inglés que significan "dejo el tabaco habitual", que sugiere un cambio en la forma de fumar, promocionado como un método: sin combustión, sin cenizas, sin humo y con menos olor. Aunque los productos generados podrían ser catalogados como humo, se insiste en obviarlo para eludir su prohibición en lugares cerrados.
El IQOS presenta un diseño moderno y atractivo que se comercializa en diferentes colores y muestra gran similitud a los más modernos smartphones. Lo real es que este dispositivo contiene una cantidad de nicotina muy similar a los cigarrillos normales y muchas otras sustancias tóxicas, por lo que es tan adictivo como el tabaco y, por lo tanto, nocivo para quienes lo consumen, según recientes estudios científicos independientes.
• Pipas de Agua (Narguile o Sisha)
Es un instrumento para consumir tabaco muy tradicional en Asia y África, que desde hace unos años se hay popularizado en la cultura occidental, fundamentalmente en la población joven. Existe la creencia de que el agua del depósito del cuerpo de la pipa actúa como "filtro protector", pero numerosos estudios demuestran lo contrario. El fumador de pipa de agua inhala grandes concentraciones de monóxido de carbono (suma el humo procedente del tabaco con el del carbón que se utiliza para la combustión), y otros productos tóxicos que lo convierten en un consumo muy peligroso.
Según la OMS, fumar en pipa de agua implica un consumo de tabaco mayor al que suele producirse cuando se fuma un cigarrillo, debido a que en una sesión el fumador de pipa de agua consume el equivalente a 100 cigarrillos (o más). También subraya que fumar tabaco de esta manera es un riesgo potencial para la salud tanto del usuario como de aquellos expuestos al humo, ya que este contiene elevados niveles de compuestos tóxicos y productos químicos cancerígenos.
En nuestro país, un trabajo realizado por el Centro de Investigaciones de Enfermedades No Transmisibles (CIENTA) en el 2016 evaluó a 1.700 estudiantes universitarios de CABA, y mostró que casi uno de cada tres (27%) había fumado en pipa de agua al menos una vez, mientras que entre los fumadores ese valor trepaba al 40%. Cuando se les preguntó si fumar con pipa de agua era perjudicial para la salud, casi 3 de cada 10 (29%) respondieron negativamente, y 1 de cada 4 (39%) consideró que representa menos riesgo que el consumo de cigarrillos convencionales. El carácter habitualmente grupal de esta práctica, la permisividad social y la falsa creencia de inocuidad del consumo afianzan aún más este peligro.
*El doctor Ariel Blua (M.P. 26114) es Coordinador de la Sección Enfermedades Obstructivas de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, Jefe de Servicio de la Unidad de Enfermedades Respiratorias en el Hospital Privado Universitario de Córdoba.




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