Podría decirse que el pez por la boca muere pero el hombre no... Un nadador australiano, que estaba pescando abalones, comenzó a ser devorado por un tiburón, pero logró zafar cuando ya tenía medio cuerpo dentro del escualo. La información apunta que Eric Nerhus dijo haber sido tragado por un Gran Tiburón Blanco -el mayor de esta especie- de tres metros que comenzó por la cabeza y el torso del pescador, que estaba buceando con su hijo de 25 años cerca de la australiana ciudad de Eden.
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El protagonista de este milagro dijo a quienes lo auxiliaron que «no vi venir al tiburón porque el agua estaba turbia». Sin embargo, sintió la mordida del animal en la cabeza; el tiburón primero lo mordió en el cuello, destrozando su máscara de buceador y el aparato con el que respiraba.
Uno de sus compañeros de aventuras relató a un canal local que «le masticó la cabeza; vi cómo el tiburón se tragaba la cabeza de Eric y después comenzaba a devorárselo entero clavándole los dientes en el torso». Lo que le salvó la vida, siempre de acuerdo con el relato del testigo «fue su chaleco de plomo, lo que uno se coloca para bucear a cierta profundidad. El tiburón mordió el chaleco, lo que le dio a Eric oportunidad de pelear con el animal y zafar de la mordida».
Salvavidas
Los pescadores de abalones pasan entre seis y ocho horas bajo el agua, y usan pesos de plomo en sus torsos y cinturas para permanecer sumergidos. Nerhus, ayudado por los que resultaron ser «salvavidas de plomo», peleó frenéticamente con el animal dándole trompadas y patadas y clavándole su cuchillo, hasta que el tiburón abrió sus fauces y lo dejó ir. Sin dudas habrá evaluado que un bocado de semejante dureza no justificaba la pelea...
Los ataques de los «Great White Sharks», que son una especie protegida en Australia, suelen ser fatales por el enorme tamaño y el poder de sus mandíbulas.
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