Washington (EFE y AFP) - Un equipo científico de la Universidad de Harvard anunció ayer un avance en la investigación de las células madre que podría eludir las objeciones éticas y religiosas que han frenado el estudio de las células obtenidas de embriones humanos.
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Los científicos fusionaron células madre de embriones con células del tejido de la piel de humanos adultos que fueron así « reprogramadas a su condición en embriones», afirmó Kevin Eggan, uno de los investigadores en el Instituto de Células Madre de la Universidad de Harvard, en Cambridge (Massachusetts). «Pero esto es sólo un primer paso», agregó Eggan en una conferencia de prensa telefónica. «Debo enfatizar que esto no está listo para el uso habitual, y tampoco reemplaza las técnicas que ya hemos tenido para la obtención de células madre de embriones», agregó. Los científicos fusionaron una célula de la piel con una célula madre embrionaria. El resultado es una célula híbrida con material genético proveniente de dos padres. Utilizando una tecnología sofisticada, el equipo de Harvard fue capaz de mostrar que la fusión celular conllevó una reprogramación a un estado embrionario de miles de genes de la célula de la piel.
Las células madre, presentes especialmente en la médula espinal, tienen la capacidad de desarrollarse como células de cualquier tipo de tejidos. Los científicos creen que podrían usarse para el tratamiento de enfermedades relacionadas con el deterioro de tejidos, como el mal de Parkinson y el de Alzheimer. Pero, dado que, hasta ahora, las células madre más eficaces son las que se obtienen de embriones, la investigación ha estado rodeada de controversia: algunos moralistas y grupos religiosos se oponen a la destrucción de embriones humanos para la « cosecha de células madre».
Los partidarios de la investigación señalan que en EE.UU. hay ya unos 400.000 embriones humanos congelados y que, eventualmente, serán destruidos y que son el resultado de los tratamientos para infertilidad que producen un exceso de embriones. El presidente estadounidense, George W. Bush, decidió en agosto de 2001 que el gobierno federal sólo asigne fondos para la investigación con una cantidad limitada de células madre existente hasta la fecha, debido a las «profundas cuestiones éticas y morales» que implica esta práctica.
No obstante, los investigadores siguen siendo prudentes sobre su descubrimiento subrayando que «todavía deben superarse numerosos desafíos y que sus trabajos no tienen que ser una razón para frenar las investigaciones actuales» sobre las células madre, subrayó el comunicado.
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