15 de febrero 2008 - 00:00

"Look de Cristina resiste en medio de entorno machista"

Look de Cristina resiste en medio de entorno machista
Muy variados y distintos, los conjuntos elegidos por Cristina de Kirchner esta semana. Pasó por todas las combinaciones posibles en tan sólo cinco días. Usó colores radiantes, aunque también los pasteles y los oscuros. Combinó texturas brillosas con otras menos ostentosas. Sacó a relucir joyas muy coloridas, pero conservó siempre su alianza y el Rolex Presidente de oro amarillo con brillantes.

Combinó modelos juveniles con prendas clásicas y señoriales. Siguió con su estilo variopinto y luce orgullosa su nuevo peinado -se quitó las extensiones, desmechó y subió el tono de su cabellera, y se cortó el flequillo-.

«El look de Cristina es muy interesante, clásico, elegante y suntuoso», aseguró a este diario el diseñador de alta costura Roberto Piazza. El especialista dijo estar conforme con las combinaciones y los modelos -tan diversos entre sí- que elige la Presidente. «Me gustan las mezclas que hace. Tanto con faldas anchas o angostas, con estampados floreados o géneros lisos, con trajes retro o modernos, siempre está arreglada. Ni perfecta ni snob. Tampoco salida de un figurín. Pero nunca fuera de contexto ni desaliñada.»

Curiosamente, el diseñador cree que cada vestimenta de la Presidente es una elección estratégica. «Está rodeada de hombres machistas que probablemente le den una mirada turbia por el hecho de ser mujer. Por eso, su estrategia de vestir 100% femenina es maravillosa. Es una cualidad que la mayoría de las mujeres perdieron. Hoy muchas no saben cómo vestirse y se tiran encima todo lo que encuentran.»

A la hora de definir el look presidencial, Piazza es concreto: «Tiene una vanidad femenina lógica. Es seductora, imponente, dura y calculadora. Mide sus gestos y cada una de sus manifestaciones ante un público deseoso de verla caer. Tiene una femineidad frívola, ama lo bello y no le importa que la critiquen. No hace alarde de la falsa austeridad que otros en su lugar nos hicieron creer durante años. Si quiere un traje de satén o tafeta brillante se lo pone aún de mañana, porque ella es la Presidente y puede». A continuación, un breve repaso, junto al experto en moda, por el guardarropa presidencial de esta semana.

El viernes, durante el día optó por un conjunto extremadamente llamativo. Saco con estampado de arabescos -estilo retro, muy ochentosoen color turquesa y verde manzana, con escote in coure, semientallado, mangas tres cuartos, que combinó con un strapless blanco con escote bote y con frunce en el centro, y una falda recta en tono aguamarina. «Los estampados en composé con géneros lisos logran un efecto muy interesante. Eso sí, no hay que abusar de estas combinaciones. Los conjuntos monocromáticos son mejores, pero como ella varía y no repite sus modelos, se puede dar el lujo de usar ambas opciones», opinó el modisto. Para la noche prefirió un conjunto más sensual. Falda y musculosa de escote semirrecto de raso en color peltre, que combinó con un saco blanco de solapa amplia, con un sutil estampado en marfil. La bijuoterie engamada: collar de tres vueltas y grandes anillos de oro amarillo. Los ojos oscuros y los labios apenas resaltados con un suave rouge en tono durazno.

  • Brillo

    El lunes reapareció en escena con mucho brillo. Vistió una camisola de mangas largas y puño en las muñecas, de gasa rayada, con un estampado circular en beige y marrón, y botones de nácar, de largo hasta las rodillas, que se complementaba de manera adecuada con la musculosa y la falda de seda cremita, también a la rodilla. «Normalmente utiliza para el día géneros brillantes, aunque éstos suelen ser más usados para eventos nocturnos. Pero como su jornada laboral se extiende hasta tarde, es correcta la elección», dijo Piazza. Como siempre, para remarcar la cintura eligió un cinturón de cuero al tono, con hebilla rectangular, en conjunto con una cartera Chanel de charol, de doble manija, con argollas doradas y, por supuesto, los clásicos estiletos que afinan las pantorrillas. Escogió nuevamente el collar largo de piedras amarillentas, el mismo que había usado el viernes 21 de diciembre, aunque para esta ocasión optó por darle una vuelta al cuello y luego anudarlo. Pese al calor, no se sacó la camisola, pero usó el antiguo recurso del abanico para combatir las altas temperaturas. El elegido para la ocasión era de madera con apliques de puntilla en beige. El cabello suelto y los labios engamados completaron un look muy elegante. «Sin duda el pelo suelto la beneficia, le da poder y sensualidad. Los peinados recogidos quedan mejor como complemento de vestimenta para ocasiones de soirée.»

    El martes por la mañana, para reunirse con diferentes intendentes del conurbano, eligió un look casual y moderno. Combinó una camisa de seda azul eléctrico con una campera entallada, por encima de la cadera, de cuero blanco, con bolsillos cuadrados y con solapas en la delantera, y puños doblados. Para el encuentro prefirió la comodidad de los pantalones, ajustados, pero en negro -el tono ideal para quien busca estilizar la figura-. El fuerte contraste de la paleta de colores elegida fue acertado, actual y a la moda. También en el plano de la bijouterie eligió esta combinación, en un collar largo de perlas. Un conjunto muy urbano y actual, aunque el modelo del abrigo elegido era demasiado «teenager». Tal vez un corte clásico hubiese sido más apropiado para una señora. Por la noche, para visitar la Universidad Nacional de Córdoba optó por un look más sensual. Usó un vestido chemise rojo carmesí, con frunces en los hombros y falda évasée, que combinó con un collar de piedras negras, en forma de flores y dos anillos de oro amarillo en su mano izquierda y uno de oro blanco con un diamante cuadrado, en su anular derecho. Completó el look con un brushing muy prolijo para el cabello y ojos muy oscuros. «El make up aún está demasiado cargado, en realidad, mal puesto. Es lo único que le sugeriría que corrija. Debería tener un maquillador que disimule algunos detalles, que logre algo más esfumado.»

  • Sobriedad

    El miércoles optó por una vestimenta más sobria. Un vestido de seda en tono cremita, a la rodilla, y un saco del mismo color, con bordados, con cuello mao, escote V y cuatro botones, abierto a la altura de la cadera, un modelo muy original y elegante para una dama, eso sí, corte princesa para remarcar el talle. Para completar el conjunto amarillento usó un collar de perlas del mismo color, anillos y aros de oro con brillantes, y el maquillaje en la gama de los beiges, al igual que sus zapatos estiletos. «Su calzado es muy interesante. Siempre de tacos altos, incómodos, pero bellos y femeninos. Es lo que una presidente necesita», dijo el experto.

    Ayer se animó nuevamente, por segunda vez desde que asumió, a vestir un pantalón de corte al cuerpo en blanco, el tono que nunca perdona las imperfecciones. Lo combinó con una musculosa ajustada del mismo tono, aunque cortó la pureza del conjunto con un saco estampado, de tejido guatemalteco, en colores osados: magenta, celeste, sambayón, verde, negro y violeta. Una textura típica de los indígenas centroamericanos, muy de moda gracias al auge del turismo. Completó el look veraniego con un toque de glamour: un gran medallón de oro blanco y brillantes.
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