El ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, criticó con dureza el paro que llevaron a cabo los maquinistas de los trenes San Martín y Belgrano Sur, al tiempo que salió con los tapones de punta contra el mandamás del gremio La Fraternidad, Omar Maturano.
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"Es indignante la actitud de Maturano", dijo Randazzo quien se encuentra fuera del país en el marco de un viaje a China para la firma de acuerdos en materia ferroviaria. Antes, el sindicalista había justificado el paro y cuestionó la efectividad de los controles que se le realizan a los maquinistas. "Me tienen harto", lanzó el ministro. Sin embargo, aclaró que no cree que la posición de Maturano sea compartida por la mayoría de los trabajadores y apuntó sus dardos a los sindicalistas.
El titular de la cartera del Interior y Transporte manifestó que "la mayoría de los maquinistas no piensan como este señor (en alusión al titular del gremio La Fraternidad, Omar Maturano), al contrario muchos de ellos empiezan a sentir orgullo de ser ferroviario que le habían perdido por dirigentes sindicales como él".
"A mí no me van a torcer el brazo. La Presidente (Cristina de Kirchner) me dijo que si me tengo que volver de China, que lo haga, pero también digo que si me tengo que ir de mi cargo, porque no puedo llevar adelante estas reformas, si no puedo desarmar esta corporación, me voy", dijo el ministro. Pero remató: "Les va a ser muy difícil, conmigo no van a joder".
Furioso, Randazzo dijo que los sindicalistas "toman de rehenes a miles y miles de pasajeros" y sostuvo que "es una vergüenza la actitud corporativa" de los trabajadores que realizaron el paro. "No me van a extorsionar", bramó.
Asimismo, Randazzo vinculó la medida de fuerza con "una reacción corporativa" del gremio contra el procesamiento del maquinista que conducía la formación que en junio chocó en Castelar -hecho que causó 3 muertos y más de 300 heridos- y porque no le "perdonan" la implementación de controles médicos y la instalación de cámara de seguridad.
Para el ministro, la medida de fuerza "es una cuestión política" y dijo que la actitud del gremio está "muy alejada de la gente".
"Vamos a redoblar la apuesta, vamos a seguir con los controles y terminar con esta corporación que solamente toma a los hijos de los que ya trabajan en los ferrocarriles impidiendo que otros que tienen capacidad no lo puedan hacer", subrayó Randazzo.
"Les dije una y mil veces que los ferrocarriles no son de los sindicatos, sino de todos los argentinos y que nos acompañen porque estamos ante una oportunidad histórica", concluyó.
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