Miles de personas participaron este viernes del Vía Crucis porteño que partió de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen y culminó en la catedral metropolitana, mientras que la celebración religiosa se completó con la representación de la pasión de Cristo en un escenario montado frente a la Plaza de Mayo.
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Los feligreses con velas y rosarios partieron cerca de las 19.30 de la esquina de Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen encabezados por la cruz que se fue deteniendo en cada una de las catorce estaciones que se establecieron en las veredas de la avenida que une el Congreso y la Casa Rosada.
El Vía Crucis finalizó dentro de la catedral metropolitana dónde el arzobispo Mario Poli encabezó el cierre de las oraciones y dio paso a la representación de la pasión de Cristo que tuvo lugar en un escenario montado frente a la Plaza de Mayo.
Allí, músicos, cantantes y lectores interpretaron los capítulos de los evangelios que describen la detención, torturas y muerte de Cristo ante una multitud de fieles que aún mantenían encendidas muchas de sus velas.
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