La noticia se conoció en las últimas horas y rápidamente generó impacto más allá del ámbito local. Tomy, uno de los chimpancés más longevos del país, murió a los 49 años tras haber pasado casi toda su vida en el predio que hoy funciona como Bioparque de La Plata. Para muchas generaciones, fue una presencia habitual, casi un símbolo silencioso del viejo zoológico.
Murió Tomy, el famoso chimpancé de 49 años que vivió en La Plata
Su fallecimiento reabrió debates sobre cautiverio, longevidad animal y el vínculo humano con especies silvestres.
-
CABA desalojó un edificio que estaba tomado hace 20 años frente al Spinetto Shopping
-
Caballito: un colectivero se quedó dormido y chocó contra tres autos
El adiós a Tomy, el querido chimpancé de La Plata.
Su nombre no era uno más en la lista de animales alojados allí. Con el paso del tiempo, Tomy se volvió una figura reconocida, mencionada en recorridas educativas, notas periodísticas y debates sobre el trato a los animales en cautiverio. Su edad avanzada para la especie ya lo colocaba en un lugar excepcional dentro de los registros locales.
La historia de Tomy, el chimpancé que vivió en el bioparque de La Plata
Tomy llegó al entonces zoológico platense cuando era muy joven, en una época en la que las prácticas de traslado y exhibición animal eran habituales y poco cuestionadas. Pasó décadas en recintos que hoy resultan difíciles de justificar desde los estándares actuales, aunque con el tiempo su situación fue adaptándose a nuevos criterios de bienestar.
Con la reconversión del predio en Bioparque, su caso quedó bajo observación permanente. Veterinarios y cuidadores seguían de cerca su estado de salud, especialmente en los últimos años, cuando el desgaste propio de la edad comenzó a hacerse notar. Problemas articulares, menor movilidad y cambios en el comportamiento formaban parte de un cuadro esperable para un chimpancé de esa edad.
Especialistas explican que, en libertad, la expectativa de vida de estos primates suele ser menor, aunque el cautiverio también plantea desafíos específicos. Alimentación controlada y atención médica pueden extender los años, pero no reemplazan la complejidad social y ambiental del entorno natural.
Tomy no estuvo solo en ese recorrido. Compartió etapas con otros ejemplares y fue testigo de transformaciones profundas en la institución. Desde jaulas clásicas hasta espacios más amplios y protocolos modernos, su vida quedó ligada a una transición histórica en la manera de pensar la relación entre humanos y fauna silvestre.
El Bioparque informó que su muerte se produjo por causas naturales, asociadas a su avanzada edad. Aun así, el hecho generó reacciones de organizaciones proteccionistas, visitantes frecuentes y trabajadores del lugar. Algunos destacaron los cuidados recibidos en sus últimos años; otros señalaron que su historia refleja una deuda pendiente con animales que crecieron en contextos hoy cuestionados.






Dejá tu comentario