Finalmente los autos livianos podrán seguir circulando por la avenida Costanera cuando -dentro de cinco o seis años- se complete el plan de refacción presentado ayer en Casa de Gobierno. Esto es así porque el adelanto de ayer de Ambito Financiero provocó una disputa entre funcionarios del gobierno nacional -que no querían inhabilitar la avenida Rafael Obligado para el tránsito vehicular- y del Gobierno porteño, a favor de hacer de la Costanera un paseo peatonal y desviar todo el tránsito por la autopista por peaje que se construirá en base a las avenidas Lugones y Cantilo. De hecho, el jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, declaró -pocas horas antes de la presentación, a un programa radial- que «se harán diferentes obras, autopista al lado del Aeroparque, pero no del lado del río, para conducir por allí todo el tránsito». Pocas horas después, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, Néstor Kirchner exhibiría planos que sólo contemplan el desvío del tránsito pesado (micros de larga distancia, camiones) por la autovía paga, y permiten el paso de vehículos livianos por la nueva costanera.
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La misma se «correrá» unos seiscientos metros a la altura de ambas cabeceras del Aeroparque, en La Pampa y en Sarmiento, para evitar la repetición de accidentes como el del avión de LAPA y el percance de la rueda caída de Aerolíneas Argentinas. Hará falta, entonces, rediseñar la traza de la avenida en ese sector; a la altura de esas mismas calles, se construirán dos túneles -tal como adelantara este diario ayer- que conectarán la Costanera con la autopista, de modo de evitar el cruce a nivel de autos y aviones en despegue o aterrizaje. El túnel de Sarmiento, además, eliminará el paso a nivel sobre las vías del ferrocarril Belgrano norte.
La instrumentación del plan, finalmente, será «tripartita», ya que aportarán los $ 280 millones necesarios para llevarlo a cabo el gobierno nacional, el municipal y Aeropuertos Argentina 2000, concesionaria del Aeroparque Jorge Newbery. La autopista y obras complementarias insumirán $ 160 millones, y la remodelación del Aeroparque, otros $ 120 millones; en ambos casos se trata de montos previstos en los planes de inversión de los respectivos contratos de concesión.
Cabe recordar una vez más que el proyecto de la autopista data de la misma época en que se concesionaron los accesos a la Capital Federal, y su concreción lleva un atraso de un lustro al menos porque -según el grupo concesionario que la operaba hasta el año pasado, encabezado por la constructora CCI- las autoridades nunca liberaron la traza. Ahora, dado que el municipio dio por terminada la concesión aduciendo justamente el incumplimiento de los plazos de construcción, esas dificultades deberían desaparecer. El hecho de que se contemple que los autos puedan pasar frente al Aeroparque también abaratará las obras de la autopista, porque serán necesarios menos carriles para compensar la desaparición de esa vía.
• Modificación
En lo que hace a las obras en el Aeroparque, se modificará todo el «layout» de la terminal; se eliminará la actual torre de control y se la reubicará en lo que hoy es el espacio entre el estacionamiento sur y la actual terminal. También se tirarán abajo las terminales «B» y «C», donde está la torre, que serán reemplazadas por un nuevo edificio, extendiendo la actual terminal principal (la nueva), y se construirá otro parking multinivel para 1.300 autos en el extremo norte. La intención es alejar la terminal del eje de la pista principal, y ampliar la zona operativa hacia el extremo norte de la misma.
Habrá también cinco mangas nuevas, adicionales a las existentes, lo que por un lado hará más segura la operación del Aeroparque (al haber menos vehículos transitando por las pistas) y brindará obviamente mayor confort a los pasajeros. Y previendo el mayor número de vuelos que llegarán a Buenos Aires, se agregará un espacio adicional para el estacionamiento de aeronaves.
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