26 de febrero 2008 - 00:00

"¡Pará, gordo!"

"¡Pará gordo con las medialunas!" Con esta admonición nutricional, y algo autoritaria, Mauricio Macri quebró la molicie que ganaba en la mañana de ayer el ánimo del gabinete porteño. La lectura rutinaria de expedientes y dictámenes la animaban los ministros con discretos manotazos a unas fuentes desbordantes de lucientes medialunas, trajín en el cual el titular de Seguridad, Guillermo Montenegro, llevaba las de ganar. Intentó Macri algo de equilibrio en el reparto de los hidratos de carbono con ese grito de guerra que hizo reír a todos. Otro sí: si se mira la etnia de los Stornelli, los Arslanian y los Montenegro, ¿no va siendo seguridad ya una colonia de funcionarios con sobrepeso?

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