Donante de plasma: "Es simple, ameno y después te sentís perfecto"

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Juan Pablo Cambariere, diseñador gráfico y artista plástico, contrajo coronavirus y estuvo internado. Hoy, recuperado, colabora para quienes transitan síntomas más graves. Su historia y los detalles de cómo donar plasma en palabras de una experta de Hemoterapia.

Apenas un día después de que el presidente Alberto Fernández anunciara el inicio del aislamiento social preventivo obligatorio para aplanar la curva de contagios de coronavirus, el diseñador gráfico y artista plástico Juan Pablo Cambariere tuvo una febrícula: 37,8°. Se sentía cansado, le dolía el cuerpo y al llamar a los servicios de salud le respondían que su temperatura podía deberse “a cualquier cosa”. Incluso su hija más pequeña había tenido un cuadro viral 10 días antes.

Más allá de haberse contactado con el 107, también charló en forma regular con distintos médicos e infectólogos. Porque si bien la cotidianeidad de Juan Pablo se divide entre diseñar las tapas de los libros más conocidos del país –tanto de editoriales mutinacionales como de culto- y de confeccionar marionetas de madera con sello propio, es hijo del prestigioso nefrólogo Roberto Cambiariere, un pionero en trasplantes que conoce a distintos profesionales de la salud.

En marzo una febrícula no era síntoma para la definición de caso sospechoso de Covid-19, menos si la persona no había viajado al exterior, como era su caso. Nueve días después amaneció con una fuerte tos y tras llamar al 107 y al Hospital Alemán, coincidieron en que se tenía que hacer ver. Primero una placa y una tomografía de tórax confirmaron una neumonía leve por la que lo internaron. Y cuatro días después de realizarse el hisopado tuvo el positivo de Covid-19.

Durante su internación ya se sentía bien: incluso trabajó con su computadora portátil en el hospital. Pero es consciente de que no todos los cuadros son iguales. Por eso no dudó cuando le propusieron donar plasma para que otros pacientes sobrelleven mejor la enfermedad.

“Me da hasta un poco de vergüenza cuando me agradecen, porque es como que te agradezcan por abrirle la puerta a alguien. Todos hacemos eso, creo que todos lo haríamos y está bueno que haya una serie de recursos para ayudar a la gente que está llevando esta enfermedad un poco peor”, dijo Cambariere durante una entrevista con Ámbito.

En la charla, compartió su experiencia y habló sobre cómo esta pandemia podría atravesar su trabajo y el de todos. Pero además, enfatizó en que la donación es un procedimiento ameno y llamó a la población a no tener miedo y a no estigmatizar a los pacientes. “Una vez recuperado no se transmite el virus”, remarcó.

Periodista: ¿Qué recordás del día de en el que quedaste internado?

Juan Pablo Cambariere: Ese día había tenido mucha tos, pero estaba bien, incluso había llegado al hospital en bicicleta. Yo ni pensaba que tenía Covid-19. Incluso pensé que me iba a encontrar con una sala de espera llena y que ahí podría exponerme. Me tranquilizaron desde la institución, me dijeron ‘vení, no te preocupes no hay nadie’. La semana anterior sí me había sentido mal pero no cuando quedé internado, que ya estaba bien. Tenía una neumonía leve, pero me ingresaron porque el protocolo de ese día era así. Tengo dos hermanas en Barcelona y por casos como el mío no hubieran sido internadas. Desde un principio la situación era dinámica y cambiaba todo el tiempo, incluso con respecto al alta. Un día me dijeron “te vas”. Pero mientras estuve seguí trabajando tranquilísimo, comiendo bien. Mi trato fue súper.

P.: ¿En qué trabajabas desde tu habitación?

J.P.C.: Estaba diseñando libros, que es mi tarea principal. Obviamente ahí no podía hacer las marionetas de madera. Pero recuerdo que justo corregía un libro de mi padre, Roberto Cambariere, que es médico nefrólogo, llamado “Historias de los trasplantes”. También algunos otros, porque casi siempre tengo cinco o seis libros en danza. Mi padre pertenece a un equipo de pioneros en materia de trasplantes tanto en Argentina como en Latinoamérica y durante años integró el directorio del Incucai. Por él conozco a muchos médicos, con quien estaba en constante contacto antes de haber sido internado.

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Durante su internación por Covid-19, Cambariere diseñó el libro de su padre.

Durante su internación por Covid-19, Cambariere diseñó el libro de su padre.

P.: ¿Qué te llamó la atención de una internación en tiempos de coronavirus?

J.P.C.: Nunca había estado internado, pero a nivel profesional y humano quedé muy agradecido. Desde el personal de limpieza a los médicos, que no tenían por qué ocuparse de vos a nivel afectivo o psicológico, te preguntaban si estabas bien. Eso me pareció muy lindo, porque si bien soy joven y sé usar apps para estar en contacto con familia y amigos, no todos los pacientes tienen esa posibilidad y pueden sentirse muy solos. Por supuesto que entraban con la cara tapada, el pelo tapado, el camisolín y yo les preguntaba si eran los mismos que habían estado el día anterior, si ya habíamos hablado. También me impresionó mucho los insumos que se consumen, porque entraban dos veces por día a limpiar la habitación, por lo menos ingresaba un clínico o un infectólogo, cuatro veces entraban los enfermeros. Y todo el equipo profiláctico se tiraba a la basura. Equipos para ocho o 10 personas. Y solo hablo del atuendo, sin conocer todos los insumos médicos como reactivos, por ejemplo.

P.: ¿Pensás que la experiencia te va a dejar inspiración para algún trabajo que hagas por tu cuenta?

J.P.C.: Es probable porque todo te afecta y en todos los aspectos de la vida, no porque seas un artista plástico o un diseñador. A cualquier persona le va a cambiar su forma de tratar con el entorno y su forma de encarar el trabajo. Es probable que sí, que me afecte o que me influya, ya sea si lo trabajo conscientemente o no. Pero sí siempre trabajé desde casa, ahí no hubo muchos cambios.

P.: ¿Cuándo te dijeron que podías donar plasma?

J.P.C.: Cuando tuve el alta conté mi situación a amigos por las redes, y enseguida un montón de gente me contó que estaban pidiendo donaciones. Tuve que esperar unos días hasta tener la segunda PCR negativa para empezar y ahora lo hago una vez por semana. Es como donar sangre, pero se quedan con el plasma y los glóbulos rojos vuelven a entrar. Estás súper cómodo, después te sentís perfecto, es simple y ameno.

P.: ¿Qué fue lo que más te costó de haber transitado esta situación?

J.P.C.: Durante la internación nada, lo que más sufrí fue que estuve como un mes sin ver a mis hijas. Pero lo más duro lo viví en la etapa en que no sabía cómo me había contagiado ni dónde. En ese entonces se hablaba de los viajes al exterior y yo no había viajado. Aún no sé cómo contraje el virus. Pero me daba mucho miedo la posibilidad de haber contagiado a mis padres, porque seis días antes de empezar con los síntomas yo había estado con ellos durante una típica reunión familiar de domingo. Tuve muchas charlas con infectólogos y médicos, sobre el período de incubación. Eso me estresaba mucho por más que mi padre me insistió dos millones de veces que si llegaba a contagiarse no iba a ser mi culpa. Era una carga intensa pensar ‘se agarraron esto por culpa mía’.

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Dos facetas conocidas, las marionetas de maderas y las portadas de libros.

Dos facetas conocidas, las marionetas de maderas y las portadas de libros.

P.: ¿Qué le dirías a alguien que recibió un diagnóstico y a un paciente recuperado desde tu lugar?

J.P.C.: Mi experiencia fue muy leve para ponerme en un lugar de ‘ex combatiente’, me sentiría un chanta. Al que todavía no lo contrajo le diría que se cuide pero que no entre en pánico. Porque he visto mucha alarma cuando se conoce un caso y por ahí la parte un poco fea es cuando te empiezan a demonizar porque te contagiaste, que ‘algo hiciste, confesá que hiciste para contagiarte’. Eso es lo que sentís indirectamente pero también directamente. También me gustaría dejar en claro que cuando ya salís del hospital no transmitís más el virus, porque también se puede dar esa situación. Y al que se recuperó, le diría felicidades, pero que se siga cuidando igual, porque al parecer quedás inmunizado, pero se sigue investigando. Y después que aprovechen que los médicos han descubierto este recurso de poder utilizar el plasma para los pacientes que están enfermos. Es una oportunidad buenísima y no cuesta nada.

Cómo se dona plasma y para qué

La doctora Miriam María Méndez, especialista en Hemoterapia e Inmunohematología remarcó que la FDA permite el uso de plasma convaleciente como tratamiento de investigación para pacientes con infección moderada o grave por Covid-19, ya que existe evidencia de que el plasma convaleciente ha ayudado a pacientes con otras enfermedades y virosis. De hecho, este abordaje es “un viejo conocido” en nuestro país, ya que en la década de 1970 el doctor Julio Maiztegui lo aplicó con éxito para la fiebre hemorrágica argentina hasta que se halló una vacuna.

La investigación preliminar sobre el uso de plasma convaleciente sugiere que puede ser una terapia segura y efectiva, con escasos efectos adversos, que reduce la duración y la gravedad de la infección, pero aún son necesarios más estudios que lo afirmen o descarten”, indicó Méndez, jefa del servicio de hemoterapia del Hospital Alemán.

La experta, quien también es Socia de la Asociación Argentina de Hemoterapia en Inmunohematología y Terapia Celular (AAHITC), remarcó que el proceso de obtención de plasma se realiza por medio de aféresis. “Mediante una punción venosa, la sangre fluye, ingresa al equipo de aféresis a través de un descartable y se colecta sólo plasma, hasta 600ml. Por la misma punción, se reinfunden los glóbulos rojos y el resto de los hemocomponentes (al paciente). Es un procedimiento generalmente bien tolerado, de unos 60 minutos de duración y se puede donar una vez por semana, con controles correspondientes”, señaló Méndez.

El plasma obtenido se separa en alícuotas de 200ml, así que por cada donación de 600ml se puede ayudar hasta a tres pacientes.

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¿Cuáles son las diferencias con la donación de sangre convencional?

“En la donación tradicional se obtienen 450ml. de sangre entera. El proceso dura aproximadamente 15 minutos y luego por métodos de centrifugación, la bolsa obtenida se fracciona en diferentes hemocomponentes para obtener glóbulos rojos, plasma y plaquetas. En cambio, la donación de plasma de convalecientes se debe realizar por este procedimiento de aféresis, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación”, detalló.

Distintas instituciones, tanto públicas como privadas, cuentan con un protocolo para uso de plasma de convalecientes como terapia para pacientes con enfermedad moderada a grave por SARS COV-2, aprobado por el Comité de Ética y por la Dirección de Sangre y Medicina Transfusional, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. En abril, la cartera sanitaria nacional había anunciado los primeros centros habilitados para que los pacientes puedan colaborar con plasma destinado a ensayos clínicos.

¿Cuáles son los requisitos para donar plasma?

Todos los donantes de sangre y hemocomponentes deben cumplir estrictos criterios de selección según la Ley Nacional de Sangre. “El plasma de convaleciente es un hemocomponente especial, se trata de plasma rico en anticuerpos de pacientes diagnosticados y recuperados de SARS-COV-2, que puede ayudar a enfermos que actualmente luchan contra la infección. Sin embargo, no todas las personas que han contraído el virus pueden donar plasma, indicó Méndez.

“Para hacer efectiva la donación de plasma, el voluntario será evaluado por un médico especialista y se le realizarán pruebas de laboratorio e inmunohematológicas como determinación y titulación de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 de tipo IgG y el tamizaje de enfermedades transmisibles por transfusión, exigidas por las normas vigentes. A la vez, la participación en los protocolos de donación debe ser voluntaria, libre y altruista, con previa firma de consentimiento informado”, completó.

Los donantes deben cumplir entre otros, con éstos requisitos de selección:

  • Ausencia o resolución de síntomas: 14 días previos a la donación.
  • Test de PCR SARS-Cov-2: Negativo en muestra nasofaríngea u orofaríngea a los 28 días del inicio de los síntomas.
  • Mujer sin historia de embarazos previos
  • Buenos accesos venosos.

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