15 de noviembre 2005 - 00:00
Princesa Sayako se casó con su novio plebeyo y perdió su título real
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En la boda también estuvieron presentes el hermano de Sayako, el príncipe heredero Naruhito, y su esposa Masako. "Muchas cosas de mi nueva vida son imposibles de imaginar", señaló Sayako, en sus primeras palabras como "señora Kuroda", ronunciadas en una brevísima conferencia de prensa tras el enlace.
La presencia de Akihito rompió la tradición de la familia imperial nipona, que en cambio sí fue respetada por su padre, el emperador Hirohito, quien no asistió a la boda de la más pequeña de sus hijas, Takako, en 1960.
La tardía boda de Sayako ha sido interpretada en Japón como una señal de buenos augurios en un país amenazado por una grave crisis demográfica, ya que cada vez son más las mujeres que postergan casarse y tener hijos en beneficio de sus carreras profesionales.
El matrimonio 'plebeyo' también coincide con la polémica levantada entre los sectores más conservadores de la sociedad japonesa por las reformas que el trono del Crisantemo necesita para poder asegurar su continuidad.
Y es que la familia imperial nipona no cuenta con ningún heredero varón, tal y como impone la tradición, desde hace 40 años, ya que Naruhito y Masako son padres de una niña, la princesa Aiko, nacida en 2001. Masako, a sus 41 años y con una brillante licenciatura en Economía por la universidad estadounidense de Harvard, acaba de superar 20 meses de depresión debido a la presión psicológica por no haber dado aún un heredero varón a la monarquía nipona.
Un grupo de expertos recomendó recientemente llevar a cabo los cambios necesarios para que las mujeres puedan acceder al trono, algo que desencadenó las iras de los sectores más tradicionalistas, encabezados por el primo del Emperador, el príncipe Tomohito.
Los expertos presentarán su informe a finales de diciembre al primer ministro, Junichiro Koizumi, para que se pueda aprobar la reforma de la ley de sucesión imperial, que data de 1947.
En cuanto a los ya "señores de Kuroda", a primeras horas de esta tarde, brindarán por su felicidad en una recepción a la que asistirán 150 invitados y en la que Sayako vestirá un antiguo kimono perteneciente a su madre, la emperatriz.
A partir de mañana, la princesa, una apasionada en ornitología, será una ciudadana normal, pero con los 1,3 millones de dólares que el gobierno japonés le ha concedido como dote.




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