Puerto Madero en su peor momento: ya cerraron cinco restaurantes

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El pago de alquiler, sueldos, expensas y servicios resultan muy difíciles de enfrentar mientras los comercios están cerrados. Muy pocos se animaron al delivery en la zona.

La gastronomía es uno de los sectores más golpeados por la crisis actual. Y no hay barrio que escape de esto.

Desde que arrancó la cuarentena, cinco locales gastronómicos cerraron sus puertas en Puerto Madero pese a que bajar las persianas implica en la mayoría de estos casos una cifra millonaria. Indemnizaciones (que deben ser dobles), pago a proveedores, cancelación de servicios, etc, son el combo con el que los empresarios gastronómicos deben enfrentarse si deciden cerrar sus puertas. Además, de una gran cantidad de personas que quedan sin trabajo.

El primero en tomar está drástica decisión fue Sottovoce, que cerró en Puerto Madero y mantuvo sólo su local de Recoleta. Lo siguieron también una cervecería ubicada en avenida Moreau de Justo al 1700, dos locales de Burguer King que se encontraban a poca distancia y más recientemente La Parolaccia.

Casi todos tienen en común que son grandes locales con mucho personal y desde hace meses no funcionaban, ni siquiera con delivery. “Los que cerraron hasta ahora, son aquellos que no pudieron conciliar con los propietarios de los locales y debían pagar altísimos alquileres”, explicó una fuente gastronómica de la zona, instalada hace mas de 20 años allí. Al respecto, muchos intentaron renegociar los alquileres o pagar un porcentaje para poder sobrevivir. También están aquellos dueños que directamente decidieron condonar el pago por un tiempo.

Quienes transitan hoy por Puerto Madero aseguran que el barrio parece un páramo. Algunos valientes restaurantes se lanzaron al delivery pero los beneficios son escasos. Incluso, algunos abrieron unos días bajo este formato y decidieron cerrar por las pocas ganancias.

La imposibilidad de abrir los comercios al público durante los últimos 3 meses fue en realidad el “estallido final”. Porque la crisis de Puerto Madero comenzó hace ya unos años. Por un lado, los 28 meses que duró la obra del Paseo del Bajo representó una merma en la cantidad de comensales que nunca más logró recuperarse. La falta de espacio para estacionar en la zona, debido a la nueva autopista, fue un punto en contra y muy criticado. Sumado a esto, también bajaron la cantidad de eventos que se llevaban a cabo en el Luna Park debido al nuevo estadio de Villa Crespo, por lo que cayó la cantidad de clientes en general.

Si bien muchos restaurantes lograron el acompañamiento del Gobierno para pagar los sueldos, los empresarios del sector temen que el aguinaldo se realice en cuotas por la dificultad de enfrentar este pago.

Pese a que no se sabe hasta cuándo durará la cuarentena, los gastronómicos ya auguran más cierres y dificultades, dado que los restaurantes serán probablemente los últimos negocios en reabrir y cuando lo hagan lo harán a la mitad de su capacidad.

En Puerto Madero, las dos vías de entrada por excelencia suelen ser el turismo y las ferias y congresos, por lo que ya estiman que en ese sentido el año está perdido.

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