La existencia de las ondas gravitacionales fue predicha por el científico alemán Albert Einstein a principios del siglo XX y el concepto que subyace tras ellas, es que el tejido espacio-temporal, se deforma.
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Una de las razones de esta deformidad es la gravedad. Cuando los fenómenos naturales son muy violentos, como la explosión de una Supernova, la deformación del espacio tiempo no permanece en el lugar, sino que se transmite a través de todo el espacio-tiempo como ondulaciones, conocidas como ondas gravitatorias.
A través de esas ondas, los cuerpos más violentos del espacio liberan su energía en forma de masa. Para Einstein, detectarlas sería imposible, ya que pensaba que, al tener tanta distancia con la tierra, serían imperceptibles al momento de su llegada.
Además, estas ondas viajan a la velocidad de luz y deforman tiempo y espacio. En una simple explicación, su génesis es comparable con aquellos efectos que se genera cuando se arroja una piedra al agua.