14 de noviembre 2008 - 00:00

Rumbo a Washington con el rosa de Jacqueline

Rumbo a Washington con el rosa de Jacqueline
Un poco de rosa no viene mal en medio de un clima gris. Después de todo, es un tono amable, romántico y siempre formal y distintivo de las mujeres. Lo eligió Cristina de Kirchner en todas las variantes de su paleta esta semana, como para mostrarse entusiasmada a pesar de los avatares de la economía mundial, los propios de estas tierras y de su gobierno, nada color de rosa. Como quinceañera, encargó a su modista conjuntos con estilos muy distintos, pero todos sobre rojo furia aplacado con blanco.

Oportuna la elección de esa tonalidad que los estudiosos de la cromoterapia asocian con la femineidad, justo cuando se conoció el resultado del informe global de disparidad entre géneros del Foro Económico Mundial, que ubicó a la Argentina en el puesto 24 entre 130 naciones, argumentando que los avances en materia de igualdad se deben en parte a que una mujer sea la Presidente. Y qué mejor que festejar la noticia resaltando su presencia con rosa, de nena, que según los especialistas transmite ingenuidad, bondad, ternura y optimismo.

Pero claro, no todo es sintonía y otra vez en los últimos días la Presidente demostró cierta desorientación en materia de look. Mezcló en un mismo día un estilo barroco con uno hippie chic, y hasta combinó una camisola en color rosa shocking con una falda en verde cemento, dos prendas que poco tenían que ver entre sí.

Tanto detalle en los colores le hizo perder de vista a Cristina de Kirchner algunas reglas básicas de la elegancia, como el martes, cuando usó la camisa por fuera de la falda y con algunos botones desprendidos del escote, algo sexy quizá, pero demasiado desaliñado para el cargo. Lo mismo ocurrió el lunes y ayer, cuando se animó a escaparle a la plancha y llevó las faldas excesivamente arrugadas.

Y ahora también se inspira en los álbumes fotográficos de las primeras damas estadounidenses. Lo mostró Cristina ayer en el acto donde se descubrió un busto del ex presidente Héctor Cámpora y apareció con un traje rosado, similar a los clásicos tailleurs abotonados que solía usar Jackie Kennedy. Algunos de los asistentes acusaron a la Presidente de hacer uso del look de la norteamericana para intentar un acercamiento con el país del Norte.

Sin embargo, la Presidente se reconoció a sí misma como una «fashion victim» que sigue de cerca los gritos de la moda, ya que también ese look es uno de los must de esta temporada, desde que Carla Bruni lo impuso en Francia haciendo resurgir la hasta entonces olvidada ropa de los sesenta, de trajes y falda lápiz sencillos, como los que propone Chanel.

Lo que definitivamente no fue casual fue la elección del color de ese trajecito, un rosa pálido, el mismo que le aseguró todas las miradas el día del homenaje a Raúl Alfonsín, pero el estilo muy distinto esta vez a aquel conjunto sofisticado que recordaba a la realeza y le valió críticas de expertos.

Como sea, Cristina de Kirchner continúa esforzándose por lograr un estilo chic y sigue sumando desaciertos. Debería saber la dama que para tonos cobrizos como el de su cabello, los magenta, como el que usó el martes, están prohibidos.

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