23 de noviembre 2006 - 00:00
Salud en peligro
Se temía ayer que en breve se multiplicaran por cien en Buenos Aires conflictos como el del Hospital Francés. A las protestas de las empresas de medicina prepaga por las regulaciones que se les quieren imponer en materia de precios y las dudas por la ley que debate el Congreso sobre esos servicios se les sumó otro conflicto en un gran centro de salud. Ayer, el estratégico Hospital de Clínicas decidió no recibir más pacientes por el estado en que se encuentra. Propietarios de clínicas y sanatorios, además, alertaron que, en caso de no acordar con las prepagas un aumento de aranceles, podrían tomar medidas de fuerza, como recibir sólo emergencias. La situación es grave, al punto que Guillermo Moreno ordenó frenar la votación de las regulaciones en el Congreso hasta tener una nueva ronda de conversaciones con las prepagas.
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Los jefes de departamento del Clínicas se habían reunido el martes en asamblea y acordaron por unanimidad declarar la emergencia sanitaria en el hospital.
Consultado por Ambito Financiero horas antes de la mencionada asamblea, el jefe de la División Urgencias, Luis Sarotto (hijo), se había mostrado lacónico, aunque admitía todavía su esperanza de «mantener abierto el servicio de urgencias».
El Clínicas, cuya situación edilicia se ha deteriorado dramáticamente, es un centro asistencial de importancia, que recibe derivaciones de alta complejidad desde todo el país. Pero es, además, la mayor casa de estudios médicos de la Argentina, con tareas de investigación y docencia de calidad, que atraen incluso a profesionales extranjeros. Cada día pasan por sus salas 1.000 alumnos y cada año egresan con formación de posgrado 500 especialistas.
La UBA paga los sueldos de los 3.000 médicos y empleados del Clínicas, aproximadamente $ 1 millón por mes (como dato de su magnitud, cabe destacar que, por caso, la Facultad de Arquitectura cuenta con 400 agentes). A eso se suman los recursos que genera el propio hospital en concepto de autogestión-(contratos con PAMI y obras sociales), que alcanzan a otro millón. El problema es que, según una auditoría australiana, necesita $ 4 millones por mes para funcionar, sin considerar ninguna mejora edilicia o modernización tecnológica. Y dicha auditoría data de hace cuatro años...
Así las cosas, el Clínicas tiene un déficit mensual de $ 2 millones. Hace dos años, el gobierno nacional le realizó, por primera vez en la historia, un aporte de $ 23 millones, con el compromiso de que sea destinado a la creación de un Centro Nacional de Emergencias y Catástrofes y a la reparación de ascensores. ¿El resultado? Seis millones fueron retenidos por la UBA en concepto de deudas, se repararon dos ascensores (con lo que hoy funcionan tres sobre los 23 de los que dispone) y el resto financió el déficit. El Centro de Emergencias es sólo una buena intención, y los fondos se agotaron en junio.




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