Cáncer de mama: en el sistema público, se atienden más mujeres con enfermedad avanzada

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Un estudio de ISALUD mostró diferencias en el diagnóstico temprano y el tratamiento disponible entre los distintos subsectores de salud, en parte por barreras estructurales y financieras. A la vez, solo el 7% del presupuesto para la enfermedad se invierte en prevención y diagnóstico.

Un estudio mostró que el porcentaje de las mujeres con cáncer de mama que llegan a la atención en estadios avanzados en el sistema público duplica al del sistema privado. El dato se desprende de una investigación de la Universidad ISALUD, sobre 22 instituciones del país que atendieron a 40.037 pacientes, 24.962 en el sector público y 15.075 en el sector privado.

En concreto, el porcentaje de pacientes que se atiende en el sector público y cuya enfermedad se encuentra en estadio avanzado es del 31% versus el 14% de las que reciben atención privada (no solo de prepagas sino también de la seguridad social).

Cuando se consultó acerca de las tres principales causas de encontrar estadios avanzados en la primera consulta, “el 60% de las veces tenía que ver con falta de conocimiento de cuidado de la propia salud, que está vinculada directamente con una cuestión de género, desconocimiento del autoexamen mamario y falta de campañas de detección”, indica un comunicado.

A la vez, los expertos indagaron en donde se dirige el presupuesto para la enfermedad. “En Argentina, se invierte en prevención y diagnóstico solo el 7% del presupuesto destinado al cáncer de mama, mientras que se asigna el 93% restante a su tratamiento. Sin embargo, las tasas de curación más elevadas, por encima del 80%, se dan al acortar los tiempos de diagnóstico, lo que permite -sostienen los especialistas- tratar el cáncer cuando el tumor es más pequeño y no se ha diseminado a otras partes del organismo. Este aspecto ya refleja la necesidad de repensar la planificación y distribución de recursos”, sostuvo Natalia Jorgensen, economista, investigadora de ISALUD y consultora en temas vinculados a Economía de la Salud.

Esto se debe a que el “el diagnóstico de tumores más pequeños permitiría aplicar tratamientos menos agresivos y de menor duración, por lo que se necesitarían menos mastectomías y quimioterapias, con un impacto inferior en esferas claves como la fertilidad, el desarrollo personal, secuelas del tratamiento a mediano y largo plazo y la productividad laboral”, según el doctor Rubén Torres, médico especializado en Sistemas de Salud y Seguridad Social y Rector de la Universidad ISALUD.

Según comunicaron los expertos, en países como el Reino Unido y Alemania, el tiempo que transcurre entre la detección del cáncer de mama y el inicio del tratamiento es de 14 y 15 días, respectivamente. En Argentina, en cambio, el plazo rondaría las 8 semanas, con demoras de hasta tres meses entre la primera consulta y la realización de la mamografía, dato que proviene de una encuesta cualitativa a 22 oncólogos, jefes de servicio de oncología y patología mamaria en hospitales públicos y privados de CABA (12), GBA y del interior (10).

Barreras de todo tipo

La encuesta indagó sobre distintos tipos de barreras de acceso a la salud y, entre las barreras estructurales, se observaron elevados tiempos de demora para la atención y el acceso a los tratamientos, ubicación geográfica de los servicios, escasez de medicamentos esenciales, personal insuficiente o con falta de capacitación y redes de derivación deficientes.

Algunas barreras socioculturales detectadas fueron mitos y prejuicios, discriminación, clase social, estigma e ideas erróneas sobre el tratamiento, mientras que las barreras personales fueron desconfianza en el sistema de salud, temor al diagnóstico, ignorancia sobre temas de salud y obligaciones familiares y laborales. Entre las financieras, se destacaron los gastos de bolsillo, costos indirectos (como el transporte) y el temor por los posibles ingresos perdidos por ausencia al trabajo.

“Las barreras estructurales están muy relacionadas con la oferta de servicios y la calidad de los mismos, mientras que las socio-culturales y personales, con el nivel educativo, la posición socioeconómica de la mujer y su entorno familiar y laboral”, afirmó el doctor Gustavo Jankilevich, médico oncólogo, Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Durand.

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“En Argentina en 2018 un total de 5.740 mujeres murieron por cáncer de mama. Esto sucede, entre varias razones, por demoras en los tratamientos, medicamentos y falta de turnos para realizarse los chequeos anuales, por ejemplo. Muchas de estas muertes se podrían prevenir con políticas públicas adecuadas. Creemos que, con el liderazgo del Estado, esta situación debe revertirse porque ninguna mujer debería enfrentar las dificultades burocráticas que hoy muchas deben atravesar”, sostuvo Noel Alonso Murray, Directora Ejecutiva de la fundación Directorio Legislativo.

Tal como refirió el doctor Torres, “las conclusiones del relevamiento son preocupantes, ya que existe una elevada correlación entre el estadio de la enfermedad al momento del diagnóstico y la sobrevida a los cinco años: la mediana de sobrevida a 5 años en estadios avanzados es de solo el 25% contra una del 85% cuando el tumor se diagnostica en estadios tempranos”.

Respecto de la disponibilidad y administración de medicamentos, entre los respondientes del sector público, más del 70% indicó haber tenido interrupciones de suministro de drogas por más de 3 semanas en comparación con el 11% en el sector privado. “La continuidad del tratamiento es tan importante como el acceso a este; es uno de los factores claves en los resultados en salud, por lo que sin lugar a dudas es necesario abordar y corregir estos desvíos”, consignó. Torres.

En base a lo relevado en este trabajo, se confirma que los esfuerzos deben focalizarse en la implementación de estrategias de detección precoz y en asegurar que las mujeres con hallazgos sospechosos accedan a un estudio diagnóstico (disponibilidad de equipos para realizar biopsias, técnicos y patólogos para concretar la evaluación) y, en el caso de confirmarse el cáncer, a un tratamiento oportuno y efectivo (cirugía, eventualmente radioterapia y tratamiento sistémico).

“A veinte años del inicio del siglo XXI, los avances alrededor del cáncer lograron un efecto promisorio y esperanzador. Una mayor comprensión de la ciencia genética y molecular hace que ya no exista una única enfermedad llamada cáncer de mama, sino que conviven al menos cinco enfermedades distintas con evolución y manejo totalmente diferentes. Además, se desarrollaron medicaciones avanzadas que ayudan a disminuir las cifras de mortalidad prematura por lograr cronificar los tumores. Con políticas de cuidado de la mujer que se implementen adecuadamente, cerca de 9 de cada 10 casos de cáncer de mama son curables. Sin embargo, en nuestro país el acceso universal a muchos de estos avances es por ahora solo una aspiración”, concluyeron los autores del trabajo.

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