10 de julio 2007 - 00:00

Un Alem de hielo

Un Alem de hielo
Era el 22 de junio de 1918. Un día frío pero no demasiado. Soplaba un gélido viento del Sur y el termómetro registraba 3° bajo cero. Hasta la tarde, parecía ser un día más, apenas el segundo desde comenzado el invierno. Pero hacia las cinco de la tarde, algo desconocido en Buenos Aires comenzaba a cubrir las calles y los techos de blanco. Era nieve y en buenas cantidades. Tanto, que las nieves del tiempo platearon la sien -y más de un busto- de Leandro N. Alem. El registro fotográfico inmortalizó en Palermo al habilidoso «escultor» y a los curiosos de ocasión dando a la figura blanca una forma precisa. Una anécdota para siempre. Hasta ayer, que transcurridos 89 años desde entonces el fenómeno se repitió. En el Servicio Meteorológico Nacional se indicó que esta nevada fue de características similares a la registrada entre el 22 y 23 de junio de 1918, cuando los principales puntos de la Ciudad regalaron postales inolvidables. Aunque en 1928 se repitió otra pequeña nevada, pero menor en intensidad y la Ciudad no llegó a cubrirse de blanco, como sí diez años antes.

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