26 de agosto 2009 - 19:50
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El victimario ahora condenado es un detenido identificado como Ricardo Juárez, alias "El Cabezón", quien según el fallo del TOC 2 de San Isidro era "el mandamás" de los presos de esa comisaría y estaba allí "refugiado" por "no poder transcurrir su propio encierro en unidades penitenciarias".
Según quedó demostrado en el juicio por el relato de sus compañeros de celda, Juárez gozaba de beneficios dentro de la comisaría tales como una celda individual sin candado que le permitía cierta libertad para ir a un patio interno o al baño.
David G. declaró en el debate que ni bien llegó de la revisión médica de rutina, alrededor de las 2.30 de la madrugada del 4 de febrero de 2007, fue alojado en un pequeño baño ubicado al lado de uno de los calabozos, aislado de los presos, pero sólo por la separación de una reja.
Juárez le pidió al imaginaria que fuera a traer hielo y en ese momento aprovechó para robarle al joven universitario su ropa.
Según contó el estudiante, "El Cabezón" se acercó con un palo de escoba que en la punta tenía atada una "faca" (un hierro limado) y amenazó con lastimarlo, por lo que David G. le entregó su remera, sus jeans y sus zapatillas nuevas y se vistió con ropa vieja y sucia que el preso le entregó a cambio.
"¿Así que sos antichorro? Yo soy chorro y vos vas a ser gato mío. Vení puto, dame las zapatillas, dame las cosas", dijo Juárez metiendo la faca a través de la reja, según contó la víctima.
David G. también relató que en ese momento sufrió un primer abuso, ya que el preso lo obligó a apoyarse de espaldas contra la reja y mientras le decía "que linda cola tenés", se la acariciaba con una mano.
La víctima, un amigo que intentó verlo al día siguiente y los otros presos también dejaron en claro que la ropa robada a David G. fue entregada por uno de los policías a la mujer de Juárez, razón por la que nunca fue secuestrada en el marco de la causa.
La violación ocurrió la madrugada siguiente, del 5 de febrero de 2007, cuando David G. fue colocado en un sector del patio interno de los presos, a sólo dos metros y a la vista del imaginaria, en un lugar donde convergen las tres celdas, entre ellas, la que no tenía candado y alojaba al "Cabezón" Juárez.
David G. relató frente a los jueces que mientras estaba tirado en el piso durmiendo en posición "bolita" alguien al que identificó como Juárez por sus tatuajes en las manos y las piernas, lo agarró del cuello, le bajó los pantalones y lo violó durante unos 10 minutos.
"Mientras me accedía yo lloraba. El imaginaria estaba dormido, a unos dos metros, tendría que haber escuchado cuando me agarró. No grité porque tenía mucho miedo, él tenía la faca y es grandote. Yo me quedé sentado ahí, con mucho dolor, hasta el día de hoy no puedo sentarme en un inodoro, tengo miedo, vergüenza", dijo la víctima en un relato en el que "lloraba desconsoladamente", según resaltan los jueces en el fallo.
David G. recién recuperó su libertad y pudo ver a su familia el lunes 5 a las 14.10, luego de ser remitido al Juzgado Federal de San Martín 1 donde tenía la supuesta captura y donde le aclararon que no tendría que haber sido detenido.
Los médicos forenses y los del Hospital de San Isidro corroboraron que el joven estudiante tenía lesiones compatibles con un abuso sexual por vía anal.
El TOC 2 de San Isidro condenó al "Cabezón" Juárez a 23 años de prisión por abuso sexual agravado por acceso carnal y por uso de arma, en concurso con el robo de la ropa, y en la sentencia ordenó que se inicie una nueva causa contra el imaginaria que no custodió a la víctima.
El policía, identificado como Sandoval, ahora será juzgado por incumplimiento de los deberes de funcionario público en el Juzgado Correccional 3 de San Isidro, en una causa en la que David G., a través de su abogado Vera, está constituido como particular damnificado.




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