25 de noviembre 2012 - 23:21
Un número cada vez más rojo (2°) en la Cumbre del Clima
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Lo más probable es que se apruebe un segundo periodo de compromiso del vetusto Protocolo, a partir de 2013 y por ocho años.
El otro tema pendiente es concretar las promesas de financiación para los países más pobres, tomando en cuenta que a partir de 2020 tienen que recibir cada año u$s 100.000 millones para la protección del clima y la adaptación al cambio climático. Para ello el Fondo Verde deberá buscar nuevas fuentes de ingresos pero, por hora, propuestas como la de imponer un impuesto a los vuelos resultan controvertidas e inviables.
Parece destinada a ser una cumbre paralizada por las disidencias. Días atrás, Alemania dijo sentirse "preocupada por el estado en que están los preparativos", para Doha. Fue allí cuando, gracias a las presiones desde Berlín, el Parlamento Europeo aprobó por una ajustada mayoría un pedido para que los países del Viejo Continente se comprometan a reducir un 30 % las emisiones de gases de efecto invernadero -teniendo como referencia el año 1990- hasta 2020. Es decir, un 10% más de lo establecido previamente. Se verá si el intento de tomar la delantera como forma de incrementar la presión sobre otros países surte efecto.
Sumado a esto, otro debate complejo girará alrededor de los esfuerzos que corresponden a países ricos y subdesarrollados para frenar el calentamiento. Estos últimos ya adelantaron que insistirán en la "responsabilidad histórica" de los primeros en el cambio climático y en su "derecho al desarrollo".
También es probable que la polémica surgida con los "permisos de emisiones" termine generando más discusión. Estas licencias permitían un determinado cupo de emisiones anuales de CO2 a las naciones que, a cambio, se comprometían a reducirlas.
Pero la desaceleración económica provocó que los países del Este, y sobre todo Rusia, no agotaran los suyos y ahora pretendan vender sus remanentes a otros países, convirtiendo un tema sensible en mero negocio. Europa ya se declaró en pie de guerra, una de las tantas que podrían librarse en suelo catarí.
En la antesala de la cumbre, a la que arribaron representantes de casi doscientos países, la ONU concluyó que "Doha debe garantizar que la respuesta se acelera". De no ser así, los escasos 2° que separan al planeta del borde de lo desconocido parecen una frágil barrera para un cambio climático resuelto a continuar su marcha.




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