12 de diciembre 2016 - 14:06

Un tesoro paleontológico de 100 millones de años

Los restos de una cola de dinosaurio fueron encontrados por azar en un trozo de ámbar
Los restos de una cola de dinosaurio fueron encontrados por azar en un trozo de ámbar
El hallazgo de un pequeño trozo emplumado de 3,6 centímetros está revolucionando durante las últimas horas al mundo científico. Un pequeño tesoro de 100 millones de años con un camino que se pierde en los siglos y desemboca en el puesto de un mercado de ámbar en Myanmar. Allí fue encontrado por el paleontólogo chino Lida Xing, quien sospechaba que lo que estaba dentro no era una simple planta, como todos creían, pero ¿qué era?

Rápidamente, se contactó con su colega canadiense Ryan McKellar, especialista en fósiles del Royal Saskatchewan Museum, y le llevó la muestra al laboratorio. "Xing tenía una idea bastante buena de que estaba tratando con material de dinosaurio cuando encontró el espécimen en el mercado de ámbar, pero solo supimos que estábamos en lo cierto cuando pudimos escanearlo con tomografías computadas y crear un modelo 3D de los huesos", relata en diálogo con ámbito.com.
Los estudios determinaron que perteneció a un pequeño dinosaurio del tamaño de un pájaro, que con mala fortuna metió la cola en un viscoso charco de resina.

• Una cápsula de tiempo

Lo más increíble del diminuto segmento hallado en esa cápsula del tiempo es que conserva restos de huesos, músculos, piel y plumas. "Parece como si el animal hubiera quedado atrapado en la resina del árbol mientras aún estaba vivo, o poco tiempo después de su muerte", describe.

En el análisis exhaustivo de la pieza, los mínimos detalles son vitales a la hora de extraer información: "El ámbar que rodea la cola tiene un aspecto lechoso, producto de la humedad. Sabemos entonces que el cuerpo tenía todavía que ser relativamente 'fresco' cuando entró en la resina".

Los restos permiten ver cómo las plumas se unen a la cola, sus estructuras microscópicas y sus patrones de pigmentación. Las plumas del animal eran pálidas y blancas en la parte inferior de la cola, y marrones en la zona superior. Además, tenían un eje central débilmente desarrollado.

Esas pistas llevaron a McKellar y Xing, investigador de la Universidad de Geociencia de Beijing, a estrechar el círculo de parentesco hacia un grupo de dinosaurios llamados "Celurosaurios". Bípedos, la mayoría de ellos eran carnívoros, y engloban a un amplio grupo que incluye desde los tiranosaurios hasta las aves.

Analizando las características de las estructuras de la cola y las plumas, el especialista canadiense supone que "estamos ante un miembro basal o 'primitivo' de ese grupo que, en definitiva, se habrá parecido más a un Tiranosaurio o un Velociraptor que a un pájaro moderno". Un primo o hermano de un reducido ejemplar de dos patas y brazos alargados, denominado Maniraptor.

• El sueño de Jurassic Park

El ámbar birmano dio ya varias buenas noticias a los paleontólogos, y los hallazgos de especies en su interior amarronado se han vuelto cada vez más comunes en los últimos años, pero según McKellar "esta es la primera vez que podemos informar con seguridad sobre los restos hallados". "Para ser más claros: plumas que datan de la época de los dinosaurios ya han sido descubiertas en ámbar, pero ahora pudimos vincularlas definitivamente a un espécimen", señala.

Aunque tampoco es cosa de todos los días. Es por eso que considera a la muestra como un verdadero regalo: "Espero que más ejemplares estén esperando ser descubiertos, pero por lo pronto fue un hallazgo con una suerte excepcional".

La historia abre la puerta a la fantasía, pero hay que dejar de lado la posibilidad de que el material genético pueda servir para ensayar una clonación. "Lamentablemente, los trabajos más recientes sobre el ADN en ámbar ha demostrado que no sobrevive en cantidades útiles cuando data de miles de años, así que mucho menos en este que tiene millones", subraya.

En un período de tiempo tan prolongado, los rastros de tejidos blandos como piel y músculos presentes en la muestra de la cola adquieren una composición parecida a la del carbón. "Definitivamente -apunta- no tenemos los insectos todavía húmedos que aparecen en Jurassic Park".

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