Opiniones

La mujer más poderosa del mundo

La discusión arrancó el último 20 de junio, se aceleró el domingo y finalizó este miércoles (horas antes que el poder de los líderes nacionales menguara con la obligada designación de un Presidente del Parlamento Europeo). Ni siquiera las disputas por la crisis griega tomaron tanto tiempo. Había que elegir quien será el próximo Presidente del Parlamento, 14 vicepresidentes, los candidatos para 22 comités, y los nuevos representantes para los cinco puestos más importantes de la Unión en los próximos cinco años. Aquí fueron el liberal Belga Charles Michel como nuevo Presidente del Consejo, el socialista español Joseph Borrel como alto representante de asuntos externos, el socialista Italiano David-Maria Sassoli como presidente del Parlamento y, por primera vez en estas jerarquías, dos mujeres (que han alcanzado a ser el 40% de los parlamentarios), la conservadora alemana Ursula von der Leyen para presidir la Comisión Europea y la sorpresa de la tarde, la también conservadora francesa Christine Lagarde al Banco Central Europeo (salvo Michel, el resto necesitará la aprobación del Parlamento a mediados de mes).

La señal que las cosas no serían fáciles se dieron desde un principio. Cuando arrancó Oda a la Alegría de Beethoven, el himno Comunitario, los 29 parlamentarios (son 751 de 28/27 países) británicos representantes del Brexit se pararon dándole la espalda a la presidencia, a diferencia de los Liberal Demócratas que les gritaban vistiendo camisetas amarillas con la enseña “Stop Brexit”. Afuera, los 3 representantes del autonomismo Catalán veían bloqueada su entrada –la autoridad electoral española no les aprobó su brevete- mientras cientos de personas protestaban en la calle por su exclusión. Adentro los 14 representantes del Italiano del “Movimento 5 Stelle” no conseguían el reconocimiento para actuar como partido y quedaban entre los “no afiliados” (alimentando aún más la popularidad “il Capitano”, Matteo Salvini que en cualquier momento vuelve a convocar a elecciones) .

Tradicionalmente la Unión funcionó siempre como una maquina aceitada y la presidencia del Comité, el puesto más importante –por visibilidad y la posibilidad de presentar la legislación al parlamento- ha sido el más fácil: le tocó históricamente al líder del partido europeo en sacar más escaños (el Spitzenkanndidaten), lo que hubiera significado que Manfred Weber del Partido del Pueblo Europeo (EPP), que incluye los presidentes de Alemania, Austria, Irlanda y Hungría y otros cuatro países, reemplazaba al luxemburgués Jean Claude Juncker. Pero esta vez la intención de Emmanuel Macron y Angela Merkel, temiendo el avance de los partidos de derecha y teniendo que ceder a la agenda de “los Verdes” para conseguir su apoyo (¿entiende la oposición del Macron al acuerdo con el Mercosur?), era otra. Dos años y medio para alguien de la centro izquierda - el socialista holandés Frans Timmermans, defensor de imponerle cuotas de inmigrantes a los países de la Unión- y después otros dos y medio para alguien de la centro derecha a designar. Si bien contaban con el apoyo de los españoles, la férrea oposición de la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia –el Grupo Visegard o V4-, más otros seis países del este europeo –que apostaban por la búlgara Kristalina Georgieva-, y con Italia por detrás como gran armador, abortó esta salida. Finalmente la ministro de defensa alemana, una conservadora de 60 años que ha venido propugnando la idea de una “Estados Unidos de Europa”, fue el compromiso arribado con el V4 para el puesto, quien detendrá el cargo durante el próximo lustro (Timmermans será su vice).

Originalmente los favoritos para presidir el Banco Central Europeo, un puesto que se esperaba definir hacia fines de la semana eran el Presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, y con algunas más chances, el Gobernador del Central de Francia, François Villeroy de Galhau. Pero al empantanarse las discusiones, Macron sacó del galera a la “rock star” política del FMI, hoy la segunda y cuando se retire Merkel en 2021, la mujer más poderosa del mundo.

Esto no deja de generar algunos temores. Hacia afuera que Lagarde, una abogada coleccionista de carteras Luis Vuitton, exmediocre ministro finanzas de Francia antes de asumir al FMI, pero gran “vocera” y consumada política a la par que una “blanda” en cuestiones económicas –casi keynesiana-, le quite independencia al BCE. Hacia adentro que el banco se convierta en un cuerpo deliberativo, ya que nadie espera que tome la voz cantante en cuestiones económicas, ni en entre los seis integrantes del directorio, ni en consejo que está constituido por los banqueros centrales de 19 países miembros.

Sin dudas que su trabajo será defender el euro y estimular la economía, para lo que ya está siendo vista como una Mario Draghi “reloaded”. En principio, para esto debe incentivar a los bancos a prestar más. El camino más fácil y menos controversial sería implementar una nueva ronda de subsidios a los bancos para que estos presten directamente a las empresas. El problema es que los resultados no demuestran ser particularmente efectivos. Alternativamente podría re expandir el programa de facilitamiento cuantitativo o QE difícilmente siga a Japón con la compra de acciones y propiedades, que no ha servido para nada), pero esto premiaría a países como Italia (que no cumplen las directivas presupuestarias) y dejaría al BCE en una posición extremadamente vulnerable para la próxima crisis (ya casi no le queda margen –al menos que lo cambie-, para comprar bonos alemanes, holandés, austriacos, etc.-). Por último queda la posibilidad de incrementar el recargo comunitario sobre las reservas bancarias, del actual -0.4% a 0.75% (en la práctica, tasas de -0.4% y -0.75%), pero nadie espera que esto signifique una gran diferencia. Es que los bancos que tienen más dinero para prestar son los noreuropeos, que son los que necesitan menos “estímulos” y son más vulnerables ante una caída de las ganancias.

Sin importar que alternativa tome, y no le quedan muchas (la inflación de la eurozona en mayo fue 1.2% frente al deseado 2% y un record de bonos europeos por U$D 5.5 billones –frente a un record mundial de U$D 13.billones- pagan tasas negativas), seguramente la veremos intentado convencer a los países miembros que impriman, perdón, utilicen más dinero para estimular sus economías -algo en lo que su antecesor no ha tenido éxito y que ella vino insistiendo desde el FMI, en particular para Alemania y Holanda- e incluso que se apruebe –algo que sugirió en el pasado- la creación de un ministerio de finanzas pan europeo de estímulo. .

La respuesta del mercado a la designación de Lagarde podría decirse que fue clara, que se espera más de lo mismo (políticas expansivas, Draghi anunciaría su último recorte de tasas en septiembre), con la tasa de los bonos Belgas a 10 años y la de los españoles a 7 años pasando a negativo por primera vez en su historia y la de los franceses (-0.079%) y alemanes (-0.39%) tocando nuevos mínimos históricos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario