Cobra kai, el boom de momento que une a dos generaciones

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Estrenó su tercera temporada con tanto éxito que ya anunció la cuarta. En la saga, que se emite por Netlix, padres e hijos comparten un rato de dispersión achicando la brecha generacional.

A la hora de elegir una película o serie para ver en familia en las diversas plataformas de streaming, resulta casi imposible cautivar la atención de dos generaciones. O bien los maduros la disfrutan y los chicos la padecen, o a la inversa, los adultos no comprenden qué encuentran sus hijos en ciertos contenidos y abandonan el plan de cuarentena de transformar la pantalla del living en cine, muchas veces con balde de pochoclos caseros mediante para recordar los buenos viejos tiempos prepandemia.

Gracias a la serie ¨Kobra Kai¨, que estrenó su tercera temporada en Netflix en enero, con tal éxito que ya se anunció la cuarta, dos generaciones se hermanaron: los cuarentones, que crecieron con el entrañable Señor Miyagi y Daniel LaRusso en la saga de ¨Karate Kid¨, vistas en cine y repetidas hasta el infinito en TV abierta y cable; y sus hijos de primaria o adolescentes, quienes encuentran una historia entretenida de artes marciales y de la que sus padres disfrutan más por la nostalgia y el afán de compartir un rato de dispersión achicando la distancia con sus hijos.

La serie basada en la trilogía ¨Karate Kid¨ fue una de las más vistas en 2020 aunque su tercera temporada no esté a la altura de las anteriores, o tal vez haya perdido la novedad inicial de observar a Ralph Maccio entrado en años como el inolvidable Daniel La Russo y varios personajes satélite que funcionan como simpáticos guiños al espectador maduro.

En la segunda temporada se retomaban hilos argumentales de Karate Kid II, como la recuperación de Ali, el personaje que tanto marcó la vida de los dos protagonistas en la primera entrega de la saga. En cambio en la tercera temporada, se advierte cierta dispersión en la trama, hilvanada en torno a los personajes más que anclada a un conflicto concreto. Como en una meseta, el argumento no avanza y en cambio se convierte en un fresco de personajes y situaciones, mientras el descenlace se sigue estirando tanto como dure el éxito de la franquicia ¨Karate Kid¨.

Los tiempos paralelos en la series, con flashbacks en los viajes al pasado o flashforwards hacia el futuro, han signado el estilo de narración de las historias de hoy y el espectador está tan entrenado en los saltos temporales que parece un recurso obligado. Sin embargo, en la tercera temporada de ¨Kobra Kai¨ se echa mano a ese truco tan de moda sin reparar en cuán necesario es el dispositivo para este contenido. La forma sin fondo. Por caso, si bien vale la pena la profundidad que se logra en el personaje de Kreese, el toque dramático que llega con sus flashbacks quedan descolgados del tono de la serie.

Pese a las objeciones, es un entretenimiento más que atendible para el verano, con una factura técnica impecable y acorde al sello distintivo de Netflix: calidad de imagen gracias a una espectacular fotografía, despliegue de ángulos de cámara y planos secuencia de las peleas pensadas desde la puesta en escena como si fuera teatro. En esta clase de contenido marcado por el karate, esas tomas son dignas de un producto cinematográfico, acorde a la mayoría de las series originales de esta y otras plataformas. Ya lo dijeron actores, directores y guionistas: las plataformas son el nuevo refugio de cineastas, por lo que proliferan los productos de calidad indiscutible, y este es uno de ellos, además respaldado por popularidad y capacidad de unir dos generaciones.

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