Llega la primavera y el control del aire acondicionado sale del cajón. Pero antes de inaugurar la temporada hay que tener en cuenta que el uso influye directamente en el consumo eléctrico: bajar la temperatura al mínimo no enfría necesariamente más rápido y puede hacer que el equipo trabaje de más.
Los expertos coinciden: esta es la forma de optimizar el uso del aire acondicionado para ahorrar plata y energía
El ENRE recomienda dejar el equipo en 24 °C durante el verano y advierte que cada grado por debajo de ese valor puede aumentar el consumo cerca de un 8%.
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Regular el termostato, aprovechar las funciones automáticas y limpiar los filtros permite mantener la casa fresca sin disparar el consumo eléctrico.
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) recomienda establecer una temperatura de 24 °C durante el verano, mantener cerradas las puertas y ventanas mientras el aparato está prendido y mantener los filtros limpios. Según el organismo, cada grado por debajo de los 24 °C puede incrementar el consumo eléctrico alrededor de un 8%.
A esas medidas se suman otras relacionadas con la programación del equipo y el uso de ventiladores y funciones inteligentes. Estas son cinco recomendaciones para adaptar la climatización a las rutinas del hogar, evitar cambios bruscos y simplificar el manejo del aparato.
Consejos para un mejor uso del aire acondicionado
Ajustar la temperatura según el momento del día
El primer paso para reducir el gasto es elegir una temperatura razonable. El ENRE aconseja configurar el aire acondicionado en 24 °C durante el verano. Poner el termostato en 18 °C cuando la habitación está muy calurosa no significa que se vaya a enfriar más rápido.
El equipo trabaja según su capacidad de refrigeración y, al elegir una temperatura mucho más baja, tiene que funcionar durante más tiempo para intentar alcanzarla. Esto puede elevar el consumo sin refrescar el ambiente.
La recomendación es empezar con una temperatura moderada y ajustarla si hace falta. También conviene tener en cuenta que no todos los ambientes necesitan el mismo nivel de refrigeración. La orientación, la exposición al sol, el tamaño de la habitación y la cantidad de personas influyen en la temperatura.
Evitar los cambios bruscos de temperatura
Cambiar constantemente la configuración del aparato puede complicar el mantenimiento de una temperatura estable. Por eso, conviene evitar pasar de un ajuste muy bajo a otro mucho más alto y volver a cambiarlo poco después.
La recomendación es hacer cambios graduales para sostener una climatización agradable durante el día. La idea es mantener una temperatura cómoda sin obligar al equipo a perseguir ajustes extremos cada vez que cambia la sensación térmica.
Aprovechar las funciones automáticas del equipo
Los modelos más recientes incorporan opciones que permiten programar horarios, ajustar el funcionamiento y controlar el aparato a distancia. Estas funciones pueden ser útiles para evitar que el aire quede prendido cuando no hay nadie en casa o para organizar su uso.
La disponibilidad de estas herramientas depende del modelo y no garantiza, por sí sola, un ahorro. Para aprovecharlas, hay que revisar qué opciones ofrece el equipo y configurar horarios que tengan sentido para el uso que se le da.
Integrar el aire acondicionado a la rutina del hogar
Programar el funcionamiento según los horarios habituales permite evitar horas innecesarias de uso. Si la vivienda queda vacía durante buena parte del día, por ejemplo, apagar el equipo al salir evita mantener refrigerado un ambiente que nadie está usando.
En los equipos que permiten controlar la temperatura desde el celular, también es posible hacer que se prenda antes de volver a casa. Esta función puede facilitar el manejo diario sin necesidad de dejarlo funcionando todo el día.
Otra alternativa es combinar el aire acondicionado con un ventilador. El ventilador consume menos electricidad y ayuda a distribuir el aire, además de generar una sensación térmica más fresca. Según el ENRE, en algunos ambientes un ventilador de techo puede reducir la sensación térmica entre 3 °C y 5 °C.
Limpiar los filtros y mantener el equipo en condiciones
El mantenimiento es una parte fundamental del consumo energético. Los filtros acumulan polvo y otras partículas con el uso, por lo que conviene revisarlos y limpiarlos siguiendo las indicaciones del fabricante.
El ENRE recomienda esta tarea cada seis meses para optimizar el funcionamiento del equipo. Cuando los filtros están sucios, el aparato puede necesitar más tiempo para alcanzar la temperatura seleccionada.
También importa la elección del aparato. El ENRE aconseja evaluar la capacidad de refrigeración que necesita cada ambiente y priorizar equipos con una buena clasificación de eficiencia energética.
La potencia depende de factores como las dimensiones de la habitación, la orientación, los materiales de construcción y la cantidad de ventanas. Pero, estos consejos ya pueden ayudarte a pasar un verano más fresco.








