Anne Bousquet: "Frenamos todas las inversiones por la incertidumbre y el aumento de los costos"

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En tiempos donde los flashes apuntan a quienes se van del país en busca de oportunidades, la historia de Anne Bousquet es un caso de éxito en el sentido opuesto.

Anne Bousquet es propietaria de la bodega Domaine Bousquet. Nació en el sur de Francia, entre viñedos en Carcassone, y desde 2000 decidió apostar por la Argentina. El Valle de Uco fue el lugar que primero su padre, y luego ella, eligieron para desembarcar en un ambicioso proyecto, que hoy exporta a todo el mundo.

Bousquet, que vive la mayor parte de su tiempo en Estados Unidos pero no deja de viajar una vez por mes al país para seguir de cerca el rumbo del negocio, destaca que Domaine Bousquet fue pionera en la producción de vinos orgánicos. “California, Burdeos, Australia tienen más lluvia que Mendoza, y la humedad es el enemigo número uno de lo orgánico. Un terruño tan seco como el de Mendoza permite hacer orgánicos de forma más fácil. Entendimos eso, lo vimos como algo natural...”, dice en diálogo con Ámbito, durante una visita a Buenos Aires para presentar la nueva añada de la bodega.

La empresaria mira con preocupación el atraso cambiario y la inflación. “Hemos bajado todas las inversiones...”, explica, y agrega que los costos y tiempos logísticos por problemas globales también afecta la exportación.

Periodista: ¿Cómo está la bodega en este contexto económico?

Anne Bousquet: Estamos bien, dentro de la situación que hay en Argentina y en el mundo. Es un año difícil. Nosotros somos exportadores y es difícil por los costos logísticos y los tiempos más altos por problemas internacionales de transporte. Contenedores que antes tardaban 30 días para llegar a Estados Unidos hoy pueden demorar hasta cuatro meses. Perdemos rotación en la góndola. Otro problema importante es el atraso cambiario que sufrimos los exportadores vitivinícolas. Los ingresos son al tipo de cambio oficial, de $150, pero los costos de producción con un dólar a $280, con inflación.

P: ¿El atraso cambiario perjudica las ventas al exterior?

A.B.: Eso complica la rentabilidad. Perdemos competitividad. Tenemos que incrementar los precios afuera para enfrentar los aumentos de los costos en Argentina. Estamos aumentando los precios en los mercados exteriores y hay miles de vinos en el mundo, es muy competitivo.

P: El sector elevó ese reclamo al Gobierno, ¿tuvieron respuestas?

A.B.: Por lo que yo sé, no. Es una pena porque castiga las exportaciones. También tenemos retenciones. Nosotros estamos a la baja en las exportaciones, y otras bodegas sufren lo mismo.

P: Como economista que vive en Estados Unidos, ¿cómo se ve esa situación a la distancia?

A.B.: Este año hay muchos problemas en todo el mundo. Entonces no sobresale tanto la Argentina. Soy de Europa, de Francia, vivo en Estados Unidos y estoy mucho tiempo en la Argentina. Hay problemas en todos lados. Lo que más se ve de Argentina desde afuera es la tasa de inflación. Una tasa de 80%, 90%... no hay muchos países que tengan esos números. En Europa se está acelerando, al 9% anual, En Estados Unidos, al 8% anual. Desde afuera, la inflación se nota.

P: ¿Eso afecta el plan de inversión?

A.B.: Totalmente, hemos bajado todas las inversiones. Venimos de muchos años de inversión en viñedos, en capacidad de producción, en turismo. El año pasado abrimos un lodge, pero este año paramos todo por la incertidumbre y el aumento de los costos. Queríamos tener más capacidad de producción, tenemos una nave en donde hemos invertido en tanques de acero inoxidable y queremos hacer otra nave, pero no podemos.

P: ¿Cómo ve el mercado interno?

A.B.: Se aceleró para nosotros, porque no tenemos problemas de logística. Hay problemas económicos, se pueden aumentar los precios más que afuera, pero también hay un límite.

P: Algunos sectores advierten problemas para importar insumo, ¿cuál es la situación de ustedes?

A.B.: No somos grandes importadores en la industria. Importamos corchos y barricas, y por ahora no hemos tenido problemas. La compra de barricas se hace una vez por año y ahora estamos haciendo la lista. Esperemos no tener problemas.

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Annie Busquet

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Tendencia

Si bien Anne Bousquet señala que la producción orgánica no estuvo definida en los inicios de la bodega como una oportunidad comercial, entiende que hoy es un plus en momentos de cambios en el consumo. “Los jóvenes se fijan en estas cosas. Es una generación que vive en un mundo diferente que el mío cuando tenía 20 años”, menciona. Tras resaltar la calidad del vino argentino, Bousquet hace mención a los productos que buscan los nuevos consumidores. Y hace foco en el enoturismo en el Valle de Uco.

P: Están presentando una nueva añada, ¿cómo podría definirla?

A.B.: Es una muy buena añada, eso es lo bueno que tenemos las bodegas argentinas en general: muy buen producto. Espero que los problemas que enfrentamos se acomoden, que sean temporales. Porque tenemos buen vino y la cosecha 2022 fue muy buena. Estamos satisfechos, podemos tener vinos de alta calidad y con el adicional de que son orgánicos. Fuimos pioneros en lo orgánico en Gualtallary, desde que se inició la bodega, desde 2000.

P: ¿Hay una tendencia por lo orgánico?

A.B.: Desde la pandemia, en todos los países, vemos una aceleración en la demanda de orgánicos. La gente se fija más en eso. Vengo de una tienda de productos orgánicos y tienen varios locales en Buenos Aires. Atrae a la gente. Es un concepto interesante, hay demanda. Los jóvenes se fijan en estas cosas. Es una generación que viven en un mundo diferente que el mío cuando tenía 20 años. Con muchos problemas climáticos. En nuestro sector dependemos de la naturaleza y el cambio climático afecta mucho. Los jóvenes viven eso, vivieron la pandemia, y se dan cuenta de que el clima es importante. Nosotros plantamos un campo virgen y primero tuvimos que poner electricidad en la ruta para poder plantar. Hay que tener gente que ayude. La sustentabilidad social es también importante y hay una interacción entre la empresa y la comunidad. Para las personas que viven en Tupungato las inversiones de las empresas fueron muy positivas. Creamos empleo, es una zona que se ha hecho con las iniciativas privadas. Soy economista y para mí participar del desarrollo de una región es un orgullo tremendo.

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Annie Busquet

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P: ¿Fue una ventaja ese origen orgánico para llegar al exterior?

A.B.: Sí, fue una ventaja. Lo hicimos desde el principio por nuestros valores. Mi familia tenía viñedos en el sur de Francia. Ahí, como en la mayor parte del mundo, es más difícil hacer vinos orgánicos que acá. Mendoza es la zona más seca, no hay mucha lluvia. En California, Burdeos, Australia, tienen más lluvia que Mendoza, y la humedad es el enemigo número uno de lo orgánico. Un terruño tan seco como el de Mendoza permite hacer orgánicos de forma más fácil. Entendimos eso, lo vimos como algo natural. No pensamos tanto en lo comercial, porque en ese momento, en 2000, no había demanda de orgánicos. Fue un aporte al mundo y a lo largo de los años se fue dando la tendencia. En 2006-2007 entramos en Suecia, porque los países escandinavos son más adelantados. Allá hay un monopolio de Estado que maneja las compras a las bodegas, y querían sumar orgánicos certificados. Participamos en licitaciones y ganamos. Creemos en eso y lo queremos hacer. Además, ofrecemos una consistencia en la calidad, con buen precio. Y además es orgánico. Si quieren comprar un buen vino argentino en su relación precio-calidad, lo tenemos. Pero, además es orgánico. Ahora empezamos a ver que hay gente que sale a buscar un vino orgánico. Desde 2018 fuimos más allá, empezamos con la línea Virgen donde además de orgánicos, no agregamos sulfitos en todo el proceso. Los consumidores aprendieron y pidieron dar un paso más.

P: ¿Cómo definiría al consumidor argentino?

A.B.: Es un consumidor al que le gusta el vino, eso es algo muy bueno. Empieza a ser curioso, en especial la nueva generación. Tienen interés en los vinos y en saber de qué familia vienen, de qué terruño, si son sustentables.

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P: Además de ser pioneros en lo orgánico, también está entre las primeras mujeres en dirigir una empresa vitivinícola, ¿cómo se siente eso?

A.B.: En la Argentina hay varias mujeres comparado a otros países. Es un país muy abierto y lo celebro. Yo lo viví muy bien, siempre me sentí a la par de los otros.Es mejor tener varios cerebros al momento de probar los vinos, de decidir las etiquetas. Cuanto más miradas, mejor.

P: En el consumo de vino también vienen ganando lugar las mujeres, ¿eso cambia la estrategia de productos?

A.B.: Hay más demanda de blancos, de vino rosado. La generación más joven sabe más, pero también buscan vinos más livianos, inclusive tintos. Hacemos vinos blancos de muy alta calidad, especialmente en Valle de Uco, donde tenemos la montaña, altura y temperaturas más frías a la noche. Los Sauvignon Blanc, Chardonnay necesitan eso.

P: Decía que invirtieron en turismo, ¿cuál es el balance que hacen?

A.B.: Hay un boom del turismo en Valle de Uco. Es muy lindo. Tenemos restorán desde hace varios años y está a full. La gente disfruta de la montaña, no se quiere ir. Es un pequeño paraíso que tenemos ahí. Hicimos un lodge que abrimos en agosto del año pasado. Anda muy bien. Quisimos hacerlo de nueve habitaciones, para enfocarnos en el detalle del servicio. Se desarrolla muy bien el enoturismo en la zona.

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