Si bien un abrazo parece un gesto básico, en realidad tiene efectos en el organismo que van más allá de lo emocional. La ciencia estudió durante años cómo este tipo de contacto físico influye en el bienestar del ser humano.
Por qué abrazar reduce el estrés y fortalece el sistema inmunológico, según la ciencia
El contacto físico activa la el bienestar, mejora el ánimo y ayuda a reforzar las defensas del cuerpo.
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El abrazo es un aliado muy importante para la salud y el bienestar emocional.
Los resultados de los estudios muestran cambios medibles en hormonas, presión arterial y la respuesta del sistema inmune. Esta acción no se trata solo de una expresión de cariño, sino de una reacción biológica muy particular.
Los beneficios de abrazar
Cuando dos personas se abrazan durante varios segundos, el cuerpo libera oxitocina. Esta sustancia se asocia con la confianza y el apego, además de que actúa como un contrapeso del cortisol, la hormona vinculada al estrés. Al bajar el cortisol, el ritmo cardíaco se estabiliza y se siente calma.
También aumenta la producción de endorfinas, compuestos que funcionan como analgésicos naturales. Por eso, después de un buen abrazo por parte de un ser querido, muchas personas sienten un gran alivio ante molestias físicas o estados de angustia.
Además tiene un gran impacto en las defensas. Diversos estudios relacionan los vínculos afectivos con una mejor respuesta del sistema inmune. El contacto corporal positivo estimula la actividad de células que participan en la protección frente a virus y bacterias.
Pero eso no es todo, este gesto también influye en la presión arterial. Al disminuir la activación asociada a situaciones de amenaza, los valores suelen mantenerse en rangos saludables. La sensación de seguridad que aporta el contacto físico cumple un rol fundamental en todo ese proceso.
En el lado emocional, abrazar fortalece la empatía y la confianza. Las personas que mantienen vínculos cercanos con muestras físicas de afecto suelen reportar una mayor autoestima y, a la vez, una menor sensación de soledad.
En el caso de los recién nacidos, el contacto piel con piel tiene efectos todavía más evidentes. El llamado método canguro, aplicado en bebés prematuros, mejora los parámetros de salud y favorece el desarrollo temprano.
Cuántos abrazos necesitamos para estar bien
La realidad es que no existe una cifra exacta válida para todos. Pero los especialistas en salud mental insisten en que la frecuencia importa. Incorporar abrazos en el día a día con la pareja, la familia o con amigos cercanos ayuda a sostener el equilibrio emocional.
Algunas personas hablan de ocho a doce abrazos por día como meta ideal. Más allá del número, lo importante es la calidad del vínculo y la disposición genuina al contacto. Incluso abrazar mascotas puede generar efectos positivos similares, ya que el cerebro responde al tacto afectivo con la liberación de las mismas sustancias asociadas al bienestar.




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