10 de febrero 2026 - 09:30

Por qué el sol destiñe la ropa al secarse y para qué sirve colgar las prendas del revés

En verano, el sol puede hacer una diferencia en tus prendas.

Con sol fuerte, la exposición directa puede acelerar el desgaste de telas y colores.

Con sol fuerte, la exposición directa puede acelerar el desgaste de telas y colores.

Freepik

En verano, tender la ropa al aire libre parece el plan perfecto: se seca rápido y te ahorrás la secadora. Pero hay un detalle que muchos pasan por alto: la radiación solar, sobre todo la ultravioleta, no solo pega fuerte en la piel. También impacta en tintes y fibras, y acelera el desgaste.

En la práctica, el sol puede volver una remera más opaca, endurecer ciertas telas y dejar los colores “lavados” después de varias exposiciones. La buena noticia es que no hace falta cambiar toda tu rutina: con un par de gestos al tender, podés cuidar las prendas sin complicarte.

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Tender la ropa al aire libre es común en verano, pero pequeños detalles en la forma de colgarla pueden influir en su conservación.

Tender la ropa al aire libre es común en verano, pero pequeños detalles en la forma de colgarla pueden influir en su conservación.

Por qué el sol daña la ropa

La causa principal está en los rayos UV, que atacan de a poco las fibras textiles. Esa exposición repetida debilita la estructura del tejido y hace que pierda resistencia: con el tiempo, la tela se gasta antes y puede romperse con mayor facilidad.

Además, la luz solar directa acelera la decoloración. Los pigmentos se degradan y los tonos intensos pierden fuerza, algo que se nota más en prendas oscuras o de colores bien saturados.

No todas las telas reaccionan igual. Los materiales naturales como algodón y lino suelen volverse más ásperos si quedan demasiado tiempo al sol, mientras que algunos sintéticos pueden calentarse de más y deteriorarse según el tratamiento que tengan.

Colgar la ropa al revés ¿sirve?

Dar vuelta la prenda es una forma simple de proteger la parte “visible” del roce y, sobre todo, de la luz directa. Al quedar el lado exterior hacia adentro, los colores y estampas reciben menos radiación y se reduce el riesgo de que se apaguen.

También ayuda a cuidar detalles que se notan enseguida, como impresiones, bordados o telas con acabado brillante. Es un recurso especialmente útil cuando el sol está fuerte y la prenda necesita secarse afuera igual.

Ojo: no es una solución mágica. Si dejás la ropa horas de más bajo el rayo, el daño aparece igual. La clave es combinar el truco del revés con tiempos de exposición razonables.

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El sol no solo daña tu piel si la expones mucho tiempo, la ropa también se ve afectada por los rayos UV

El sol no solo daña tu piel si la expones mucho tiempo, la ropa también se ve afectada por los rayos UV

Otros consejos para evitar el daño del sol en tu ropa

Evitá las horas más pesadas del día: entre el mediodía y media tarde la radiación suele ser más intensa. Si podés, tendé por la mañana o a última hora, cuando el sol afloja, pero todavía hay buena ventilación.

Buscá sombra o luz indirecta. Un balcón cubierto o un patio donde el tendedero no reciba sol pleno protege las fibras y, de paso, ayuda a que no queden marcas raras en los colores.

Por último, no dejes la ropa colgada “de más”. Apenas se seca, conviene guardarla: así evitás exposición innecesaria y mantenés el olor del suavizante por más tiempo.

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