1 de noviembre 2007 - 00:00

11-M: juicio cerró con condenas milenarias pero sin instigador

El juez Javier GómezBermúdez ayer, antes decomenzar la lectura delfallo sobre los atentadosdel 11 de marzo de 2004
El juez Javier Gómez Bermúdez ayer, antes de comenzar la lectura del fallo sobre los atentados del 11 de marzo de 2004
Madrid (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - La Justicia española condenó ayer a 21 de los 28 acusados por los atentados islamistas del 11 de marzo en Madrid, los más mortíferos de la historia en Europa, imponiendo a tres de ellos condenas de alrededor de 42.000 años de cárcel. Asimismo, desacreditó las denuncias sobre la implicación de ETA en el hecho, lo adjudicó a terroristas « yihadistas» -aunque sin mencionar una conexión con grupo internacional alguno -y dejó vacante la autoría intelectual del episodio al absolver al supuesto cerebro del complot.

Las condenas más abultadas fueron para los marroquíes Jamal Zougam y Otman El Gnaoui como autores de 191 asesinatos consumados, 1.856 asesinatos en grado de tentativa y cuatro delitos de estragos terroristas. El primero recibió una pena de 42.922 años de prisión y el segundo de 42.924.

El español José Emilio Suárez Trashorras, que facilitó los explosivos con los que se cometieron los ataques, fue condenado a 34.715 años por su relación con los atentados, una pena rebajada porque sufre de problemas psiquiátricos.

A pesar de lo impactante de las cifras de condenas impuestas, la legislación española limita las penas de cárcel a un máximo de 40 años.

El resto de las condenas oscilaron entre los 3 y los 18 años. La sentencia decidió, además, que las víctimas reciban indemnizaciones de entre 30.000 y 1,5 millón de euros, estas últimas para los «grandes lesionados».

En medio de una fuerte expectativa nacional, el juez Javier Gómez Bermúdez, presidente del tribunal de la Audiencia Nacional que juzgó los atentados, dio a conocer el fallo, que decepcionó a las víctimas y a sus familiares.

A tres años y medio de la explosión de diez bombas en cuatro trenes metropolitanos de la capital de España, que dejaron 191 muertos y 1.841 heridos, y cuatro meses después de la finalización del juicio, la Audiencia Nacional dictó sentencia y abrió la puerta a todo tipo de reacciones sociales, políticas y mediáticas.

  • Sin vínculos

    Como hecho probado, el tribunal destacó que los autores materiales de la matanza y los cómplices condenados ayer «son miembros de células o grupos terroristas de tipo yihadista». Pese a aludir a sectores que impulsan la «guerra santa» contra Occidente, no se hace mención específica a ningún grupo terrorista concreto y no se vincula en ningún momento su acción con causa alguna, como podría ser la intervención de España en la guerra de Irak en 2003.

    El gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que se benefició al denunciar una acción encubridora de las verdaderas pistas sobre el atentado por parte del ex presidente del gobierno José María Aznar, logrando imponerse en los comicios realizados tres días después, siempre los vinculó a la participación española en la guerra de Irak.

    Según la sentencia, participaron 22 hombres: los siete que se suicidaron en una vivienda de Leganés (cerca de Madrid) al verse acorralados por la policía tres semanas después de los hechos, 14 de los procesados (que recibieron penas no superiores a los 15 años de cárcel) y una persona sin identificar.

    Rabei Osman El Sayed, alias «Mohamed el Egipcio», fue absuelto, al no considerarse demostrado que fuera autor intelectual de la matanza, como decía la Fiscalía. Este, para quien se habían pedido 38.962 años de cárcel, se encuentra cumpliendo una condena en Italia por integración de red terrorista (ver aparte).

    Tampoco fueron condenados como inductores del atentado los otros dos acusados por la Fiscalía, Hassan el Haski y Youssef Belhadj, que finalmente fueron condenados por pertenencia a organización terrorista a penas de 15 y 12 años de cárcel, respectivamente.

    Otro elemento clave de la sentencia fue la confirmación de que ninguna prueba avaló que ETA estuviera implicada en el 11 -M. Esa tesis fue formulada durante el juicio por la defensa de los acusados Jamal Zougam y Basel Ghalyoun, y alentada durante los últimos tres años y medio por diarios de centroderecha y por el opositor Partido Popular (PP).

  • Reacciones

    El tribunal desmontó los principales elementos de la llamada «teoría de la conspiración», descartando que la dinamita empleada fuera la que habitualmente utiliza ETA o que la bolsa con explosivo que se encontró sin explotar en un tren y que condujo a los terroristas pudiera haber sido una prueba falsa plantada.

    Las reacciones políticas y sociales fueron inmediatas. El presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que «se ha hecho justicia» y subrayó en una declaración que ésa será «la respuesta que tendrán los que intenten alterar por la fuerza» la convivencia.

    Desde el conservador PP, su presidente y candidato a la presidencia del gobierno en los comicios de marzo próximo, Mariano Rajoy, afirmó que apoyará cualquier investigación que permita avanzar en la acción de la Justicia, después de que los supuestos « cerebros» del 11-M no fueran condenados como tales.

  • Desencanto

    En cuanto a las víctimas y sus familiares, el desencanto fue la tónica general, al considerar escasas las penas impuestas.

    El abogado José María de Pablo, representante de la Asociación de Víctimas del 11-M, criticó la ausencia de «autores intelectuales» en la sentencia y manifestó que «alguien tuvo que dar la orden». Por ello, alertó que los representantes de las víctimas seguirán buscando a quienes ordenaron los atentados de Madrid.

    Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Juan Carlos Rodríguez Segura acató la sentencia del tribunal, pero advirtió que el fallo no calmará a todas las víctimas.

    Rodríguez Segura consideró -«sorpresiva» la absolución de parte de la llamada trama de los explosivos y calificó de «confuso» el reparto de indemnizaciones para los afectados por los atentados. Sobre la absolución de «el Egipcio», insistió en defender que tiene que haber «más gente» detrás del 11-M.
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