2008: ¿quién gobernará Rusia?
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Después de todo, la rusa es una democracia joven, en la que sólo catorce años atrás ocurrió la primera elección libre. Y los recientes asesinatos de Anna Politkovskaya y Alexander Litvinenko recuerdan -dramáticamente- que los riesgos de estar en las cuestiones políticas centrales de Rusia son grandes.
Hay algunos nombres de otros funcionarios que, para algunos, podrían también -eventualmente- llegar a estar en carrera. Me refiero a los de Mikhail Fradkov, un sobrio ex primer ministro, con buenas conexiones en el mundo de la política; y de Vladimir Yakunin, un hombre mencionado frecuentemente como personaje influyente a partir de sus actuales responsabilidades, que tienen que ver con el sector del transporte, con los ferrocarriles específicamente.
En las filas de la frágil oposición a Putin, por ahora aparecen solamente dos personajes principales. Ambos, sin demasiadas posibilidades, claro está. El primero es Garry Kasparov, de 43 años, universalmente conocido por sus dotes de gran ajedrecista, deporte-ciencia con cuyos máximos laureles alguna vez se coronó. Es un partidario de la «economía de mercado». El segundo es Mikhail Kasyanov, de 49 años, quien fue alguna vez un respetado ministro de Hacienda; como Kasparov, es también un hombre que ha caminado por el mundo y lo conoce bien, y es también un partidario de la «economía de mercado». Se lo considera cercano a los principales líderes occidentales, con quienes ha cultivado una excelente relación. Esto último, en un ambiente donde el nacionalismo crece, no luce ideal.
Así parecen estar las cosas. Si Vladimir Putin termina finalmente dando un paso al costado (lo que está lejos de ser seguro), las probabilidades apuntan hoy, más bien, en dirección a Medvedev. Su juventud y su contagioso dinamismo son sus dos grandes activos, pero son también una debilidad a los ojos de otros, desde que puede ser fácilmente atacado como un político que, en rigor, es todavía demasiado «inexperto». Si no es el propio Putin quien permanece en el Kremlin, alguien muy cercano a él -y sobre todo: «cortado con la misma tijera»- será presumiblemente su próximo sucesor.
(*) Ex embajador de la Argentina ante las Naciones Unidas. PS: Desde que esta nota fuera escrita, Vladimir Putin decidió promover a Sergei B. Ivanov al mismo nivel político que Dmitri A. Medvedev, colocando así a ambos hombres en absoluta paridad de situación en la carrera por su sucesión, y alimentando toda suerte de especulaciones. Ivanov ha dejado entonces la cartera de Defensa, en la que lo ha sucedido ahora Anatoly E. Serdyukov, otro colaborador cercano a Putin, que hasta ahora había estado cargo de la agencia federal recaudadora de impuestos.



