Adiós de Chirac con apoyo a Sarkozy, que hoy asume

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París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Francia, Jacques Chirac, llamó ayer a los franceses a mantenerse «unidos y solidarios», en un discurso de despedida tras doce años en la jefatura del Estado, y afirmó que hoy pasará el relevo a Nicolas Sarkozy «con el orgullo del deber cumplido».

«En la unión, en el respeto de nuestra diversidad y de nuestros valores, podemos nutrir todas las ambiciones», dijo el jefe de Estado saliente, que, a los 74 años, se va con el «orgullo del deber cumplido» y una «gran confianza en el futuro de Francia».

Con una vista del jardín del Elíseo a sus espaldas y junto a las banderas de Francia y la Unión Europea, Chirac bajó el telón sin aparente nostalgia. «Tenemos todas las capacidades, todas las fuerzas, todos los talentos para imponernos en el nuevo mundo que se delinea», dijo Chirac a los franceses, que, según los sondeos, ven el futuro con pesimismo y la globalización como una amenaza para su modelo social.

«Sé que el nuevo presidente de la República, Nicolas Sarkozy, pondrá empeño en conducir nuestro país hacia adelante en los caminos del futuro y todos mis deseos lo acompañan en esta misión, la más exigente y hermosa de todas, al servicio de nuestra nación», dijo. La relación entre ambos sufrió muchas rupturas en el pasado. Chirac se sintió «traicionado» cuando Sarkozy hizo campaña en favor de Edouard Balladur, su rival en la campaña presidencial de 1995.

Con la vista puesta en su propio futuro y en la Fundación que planea crear después del verano boreal, Chirac confirmó que seguirá luchando por «el diálogo de las culturas y el desarrollo sostenible», aportando su «experiencia» y «voluntad de actuar» para impulsar «proyectos concretos» en Francia y el mundo.

Pocas horas antes de sus últimas declaraciones como jefe de Estado, Chirac había aceptado la dimisión del primer ministro, su fiel Dominique de Villepin, y de su gobierno, que seguirá ocupándose de los asuntos corrientes hasta el traspaso de poderes a sus sucesores.

El ahora ex premier había asumido el 31 de mayo de 2005, en reemplazo de Jean Pierre Raffarin, luego del triunfo del «no» a la Constitución Europea. Anteriormente había sido canciller.

De Villepin dijo desear apartarse de la «política partidaria» y «servir» a su país de «otro modo», aunque no precisó cómo continuará su carrera.

Se prevé que Sarkozy nombre mañana, un día después de su asunción, a su consejero y ex ministro François Fillon como primer ministro. Ese mismo día o el viernes se conocerá la composición del resto del equipo, de 14 ministros, con paridad de género, y en el que el presidente electo quiere incluir a centristas y socialistas.

«Los franceses votaron por una ruptura, nosotros la concretaremos. Los franceses votaron por el cambio, nosotros los asumiremos. Los franceses votaron reformas, nosotros reformaremos», dijo Fillon el lunes en la sede de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), la fuerza oficialista.

En tanto, el líder del Partido Socialista, François Hollande, se declaró ayer contrario al ingreso de figuras de su sector en el futuro gobierno. Hollande precisó que debatió el tema con Bernard Kouchner, que había sido recibido por Sarkozy con la intención, según la prensa, de ofrecerle que sea su canciller.

«Cada uno está de frente a su propia ética, la propia conciencia, la propia convicción. Quien integre un gobierno de François Fillon estaría con la derecha y se convertiría en un ministro de la derecha», dijo Hollande en conferencia de prensa, al término de una reunión de diputados por los comicios legislativos que se realizarán en junio.

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