Afganistán: la heroína reina pese a ocupación
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A esa cifra hay que sumar otros 1.300 millones del tráfico y contrabando de drogas dentro del país. En total, son unos 2.300 millones de dólares, lo que equivale a 52% del PIB afgano. El grueso del negocio -más de 27.000 millones de dólares- se genera fuera de Afganistán y va a parar a las mafias que distribuyen la heroína en Rusia, Asia Central, Pakistán e Irán. Pero, a pesar de que los campesinos afganos se quedan con una parte ridícula del beneficio, el cultivo de amapola es tremendamente lucrativo para ellos. La elección entre cultivar amapolas o recolectar pistachos puede marcar la diferencia entre morirse de hambre o sobrevivir. Si un agricultor cultiva amapolas en Afganistán, ganará 2,2 veces más dinero que si se dedica a un cultivo legal.
Afganistán tiene un PBI per cápita de 184 dólares. Pero, en el caso de los agricultores que se dedican a la amapola, esa cifra aumenta a 594 dólares. La explosión del cultivo de amapolas y del tráfico de heroína está creando un problema a EE.UU.
El Pentágono no quiere ni oír hablar de que sus soldados, dedicados a la guerra contra Al-Qaeda y los talibanes, realicen misiones antinarcóticos. Pero, al mismo tiempo, Washington sabe que Al-Qaeda y los talibanes se financian con el tráfico de estupefacientes.



