16 de mayo 2003 - 00:00

Africa: alerta por inminente ataque

Washington y Londres (EFE, ANSA) - El Departamento de Estado de EE.UU. advirtió a los ciudadanos norteamericanos que viven y proyectan viajar al este de Africa que se mantengan alerta ante la persistente amenaza planteada por grupos extremistas, sobre todo en Kenia, mientras que Gran Bretaña anunciaba que suspendía los vuelos de aerolíneas británicas hacia ese país africano por el riesgo de que se produjeran ataques terroristas. En un comunicado, el Departamento de Estado norteamericano señaló que «hay una amenaza creíble de atentados en el este de Africa. Los viajeros a destinos en el este de Africa deben revisar cuidadosamente sus planes». La amenaza es especialmente seria en Kenia, donde el comunicado señala que continúa la posibilidad de que terroristas usen misiles antiaéreos, añade el informe.

En otro comunicado, el Departamento de Estado recomienda que los ciudadanos estadounidenses deben tener un cuidado especial en Kenia, y recomienda que se «retrasen todos los viajes no imprescindibles» a ese país.

El aviso se produjo poco antes de que el gobierno de Londres anunciara que suspendía los vuelos de las aerolíneas británicas con destino o procedentes de Kenia a causa de una amenaza terrorista «inminente».
mestre, las que fueron netamente superiores a las exportaciones, precisó la Oficina federal de estadísticas en un comunicado.

Alemania ya había conocido una corta fase de recesión a fines de 2001. Al igual que Alemania, Holanda entró también ayer en recesión.

La economía holandesa, muy vinculada a Alemania, registró una trayectoria similar a la de su gran vecino, con una disminución del PBI de 0,3% en el primer trimestre de 2003 respecto al cuarto trimestre de 2002, según cifras de la oficina federal de estadísticas de Holanda.

Pese al anuncio de que Alemania se había sumido en una recesión, el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, mantuvo ayer su previsión de crecimiento económico de 0,75% para 2003. El ministro se mostró optimista respecto de las posibilidades de que Alemania conozca «una reactivación coyuntural» este año, aunque reconoció que hay «grandes riesgos» de que no se cumpla este pronóstico.

La mayoría de economistas y expertos estima que tal optimismo gubernamental sobre el crecimiento es infundado. Los expertos destacan que el comercio exterior, que había sido hasta ahora el motor tradicional del crecimiento alemán, conoció cifras negativas: el monto de las importaciones fue netamente superior al de las exportaciones, según cifras oficiales.

La contribución del comercio exterior «podría ser significativamente negativa a causa de la apreciación del euro y de la debilidad de la demanda mundial», estimó
Guilhem Savry, economista de la firma CDC Ixis.

Otros analistas evocan, además de la apreciación del euro, la alta tasa de desempleo, que podría haber disuadido a los alemanes de consumir, así como las incertidumbres vinculadas a la guerra contra Irak, que provocaron temblores en los mercados financieros y sacudieron el nivel de confianza de inversores y consumidores.

Estos anuncios casi simultáneos de una recesión en Alemania y Holanda subrayan la crisis muy grave en la que se hallan las economías de dos países que eran, hasta hace unos años, las locomotoras del crecimiento europeo.
Los anuncios también pusieron en evidencia los riesgos de recesión para el conjunto de la zona euro.

Por su parte, la oficina europea de estadísticas (Eurostat) publicó ayer cifras que revelan que la zona euro registró un crecimiento nulo en el primer trimestre de 2003. Y la Comisión Europea publicó previsiones de que el crecimiento del PBI en la zona euro se situará entre un margen de 0% y 0,4% en el segundo trimestre y en el tercer trimestre de este año.

Además, la confirmación de la recesión en Alemania agudizó los problemas del gobierno Gerhard SchrÖder y de su ministro de Finanzas, que había sido apodado «ministro de hierro» -debido a sus políticas de austeridad-y que ayer reconoció que sólo el déficit del Estado federal será este año superior a 30.000 millones de euros.

La semana pasada, Eichel había anunciado que el déficit público alemán superará también este año la línea roja fijada por la Unión Europea, superando 3% del PBI.

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