Ahora Evo Morales busca amplia reforma agraria
La reciente nacionalización del gas y el petróleo fue el inicio de una ofensiva política impregnada de fuerte ideologismo en Bolivia. El gobierno de Evo Morales prepara ahora una profunda reforma agraria, que involucrará 11% del territorio de ese país. Más allá de su afán reivindicativo, la medida podría derivar en un mayor empobrecimiento, ya que afectará extensiones de tierra en el Oriente, donde se concentra una pujante agroindustria. Esta es, más allá de los rubros extractivos -gas, petróleo, minería-, una de las pocas actividadeseconómicas competitivasy ahora podría verse amenazada: las ínfimas unidades productivas que surgirán resultan más aptas para una agricultura de subsistencia que para la exportación.
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El anuncio se efectuó una semana después de que Morales, primer presidente indígena en la historia boliviana, pusiera en marcha a través de un decreto un proceso de nacionalización de la riqueza hidrocarburífera del país, que desde 1996 estaba en manos de consorcios extranjeros.
La administración Morales, que ha prometido nacionalizar también los yacimientos mineros del país, actualmente explotados por privados, busca abolir el latifundio.
Durante su campaña Morales proclamó su decisión de revertir a propiedad del Estado miles de hectáreas de tierra, principalmente en las tropicales regiones de Santa Cruz (este), el distrito más rico del país y sede de un poderoso empresariado agroindustrial, además de Pando (norte), Beni (nordeste) y la provincia de Gran Chaco ( sudeste). El fin es confiscar tierras distribuidas de modo supuestamente irregular en gobiernos pasados y usadas con fines aparentemente especulativos.
Analistas ven en esta anunciada ofensiva la mano del presidente venezolano, Hugo Chávez, sospechado también de haber inspirado los detalles y el momento del anuncio de la nacionalización del gas. Ocurre que éste ha llevado adelante una campaña similar en su país, haciéndose de grandes extensiones de tierras cuyos títulos de propiedad eran igualmente objetados.
«La propiedad agraria ha generado el ejercicio del poder» en Bolivia, según Almaraz, para quien latifundistas utilizan las propiedades concedidas por el Estado «para conseguir jugosos créditos y revender los terrenos».
Analistas advierten sin embargo que la política de reparto de tierras anunciada por Morales amenaza con desatar violencia, como la que se generó entre 2000 y 2005, lapso en que al menos 100 campesinos sin tierra perdieron la vida en diversos intentos por tomar haciendasen el oriente boliviano.
«Puede haber violencia y enfrentamientos. Es un tema delicado. Este tipo de medidas ha generado en otras partes conflictos muy duros», predijo el analista Marcelo Varnoux.
El Movimiento de los Sin Tierra (MST) que agrupa a 250.000 familias de campesinos pobres, demanda recurrentemente la dotación de tierras de cultivo. El MST, que apoyó a Morales en la campaña electoral, exige la revocatoria de la ley de distribución de tierra de 1996, que sucedió a la reforma agraria de 1953.
El movimiento pide que le sean entregadas unas 500.000 hectáreas de tierras fiscales, improductivas en diversos puntos del país.




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