Un experto en explosivos belga traslada una carta bomba recibida en la sede del Parlamento Europeo.
Bruselas y Londres (AFP, ANSA) - Dos cartas bomba dirigidas contra eurodiputados explotaron ayer sin causar daños mayores, una en Bruselas y la otra en Manchester, después de haber sido despachadas al parecer desde Italia, reactivando la preocupación de los líderes europeos luego de que otras instituciones de la UE recibieron ataques similares la semana anterior.
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La primera explosión se produjo en el despacho personal de Hans-Gert Poettering, presidente del grupo del Partido Popular Europeo (PPE, centroderecha), en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas, sin causar daños personales ni materiales, informaron fuentes de la Eurocámara.
La bomba se activó cuando la secretaria de Poettering abrió un pequeño sobre marrón en cuyo interior había un libro con explosivo. La segunda carta bomba estalló en la oficina de Manchester del europarlamentario laborista británico Gary Titley e hirió levemente a su secretaria.
Otra carta sospechosa destinada a un diputado del PPE, el español José Ignacio Sala-franca Sánchez-Neyra, fue entregada a los servicios competentes belgas, que decidieron destruirla tras recopilar el mayor número posible de elementos.
El envío postal recibido en Manchester provenía de una dirección en Italia, dijo la policía británica. También la carta bomba recibida en Bruselas procedía de Italia -informó el vocero del Parlamento Europeo, Jaume Duch-, en este caso de la ciudad de Bolonia, al igual que las enviadas antes de la pasada Navidad a otras instituciones europeas. El paquete tenía aproximadamente el tamaño de una cinta de videocasete y su contenido no fue detectado por el sistema de control por rayos X, informó Duch.
Entre el 27 y el 30 de diciembre pasados fueron enviadas, supuestamente por un grupo anarquista, cuatro cartas o paquetes bomba contra el presidente de la Comisión Europea (Ejecutivo de la UE), el italiano Romano Prodi; el del Banco Central Europeo (BCE), el francés Jean-Claude Trichet, y las sedes de Europol y Eurojust (oficina de legislación penal) en La Haya.
Esas misivas fueron enviadas también desde Bolonia.
En una entrevista al diario alemán «Bild» del martes, Hans-Gert Poettering se interrogaba acerca de las motivaciones de los autores: «¿Era una advertencia, un atentado o simplemente una broma pesada?».
Durante el cierre de fin de año llegaron al Parlamento Europeo unas 100.000 cartas mientras que la Comisión Europea recibe cada día unos 25.000 envíos. David Harley, vocero del presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox, manifestó su preocupación por el hecho de que «uno o dos» de esos envíos lograran superar las medidas de seguridad y no descartó que éstas sean incrementadas.
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