Londres y París (Reuters, EFE, ANSA) - Gran Bretaña y Francia pidieron ayer una mayor vigilancia pública ante posibles atentados, instando a una mayor atención en lugares como aeropuertos de cara a las vacaciones de Navidad, momento para el que temen un ataque terrorista de gran envergadura.
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«No podemos garantizar que podemos proteger a todo el mundo todo el tiempo», dijo el ministro del Interior de Gran Bretaña, David Blunkett, a la cadena de televisión BBC. «Todos nosotros tenemos que estar vigilantes en Navidad y Año Nuevo», añadió. El ministro comentó que Gran Bretaña está «en la primera línea» por su amplio apoyo a una acción estadounidense contra la red islámica Al-Qaeda, sospechosa de los atentados del 11 de setiembre del año pasado. El homólogo francés de Blunkett dijo que los informes de Inteligencia también señalaban a Francia como un objetivo de los grupos activistas islámicos que permanecen activos en Europa. En un discurso pronunciado en la inauguración de una unidad especial de seguridad para proteger edificios en París, Nicolas Sarkozy pidió «vigilancia y movilización de todos en su puesto».
El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, dijo el sábado que Francia estaba investigando amenazas de atentados tras las advertencias de la Interpol sobre el riesgo de ataques simultáneos en varios países. Blunkett advirtió que ningún gobierno podría proporcionar protección absoluta. El ministro no dio razón para resaltar la amenaza en las próximas semanas, pero advirtió específicamente de peligros en aeropuertos y en otros destacados puntos de reunión.
«Haremos todo lo posible para proteger a Gran Bretaña», dijo Blunkett. «Necesitamos la vigilancia de todos lo que están a nuestro alrededor, particularmente en aeropuertos importantes y en aquellos puntos de reunión donde la gente sabe que hay riesgo», añadió.
En tanto, el dominical británico «The Sunday Times» dijo en base a documentos obtenidos de los servicios secretos del gobierno de Manila, que Al-Qaeda quiso asesinar al Papa en las Filipinas durante la segunda mitad de los años '90.
Los planes de los atentados previstos fueron proyectados por Khalid Sheikh Mohamed -uno de los principales exponentes del grupo-, quien transcurrió un período no precisado en Filipinas para preparar una red de «soldados» listos para servir a la causa, publicó el matutino.
Mohamed, de 38 años, se encuentra entre los terroristas más buscados del mundo -existe una recompensa de 25 millones de dólares-y en setiembre declaró al «Sunday Times» que se sentía orgulloso de la devastación causada por los atentados de setiembre del 2001 contra los EE.UU.
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