Alivio marítimo: exhaustos, emergieron marinos rusos
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Miembros del minisubmarino Priz dejaron ver en sus rostros la tensión vivida en los tres días en que la nave estuvo atascada en el fondo del mar.
«He llorado y bailado de alegría», declaró su esposa Elena a la televisión pública, ante la atenta mirada de su hija de tres años. El feliz desenlace fue posible gracias al robot submarino británico teledirigido Scorpio-45, que cortó las redes pesqueras y los cables de una antena submarina de vigilancia costera en las que había quedado enredado el batiscafo.
«De pronto, se estremeció y, en tres minutos, emergió a la superficie», contó Ivanov, según el cual las autoridades estaban preocupadas ante la posibilidad de una hipotermia -ya que la temperatura era de 5 grados centígrados- y una intoxicación por inhalación de gas carbónico.
«Afortunadamente, no ha sido así», explicó el ministro. Los socorristas ganaron una carrera contra el tiempo que mantuvo en vilo a toda Rusia, mientras circulaban informaciones contradictorias sobre la cantidad de oxígeno que les quedaba a los náufragos.
Ivanov rindió homenaje a la «fraternidad de la gente del mar» y a los marinos británicos «que han actuado como grandes profesionales, eficaz y rápidamente».
• Intentos frustrados
Antes de que interviniese el robot británico, la marina rusa intentó en vano liberar al batiscafo por sus propios medios.
La confusión sobre las reservas de oxígeno recordó, salvando las diferencias, la situación que envolvió el caso del submarino ruso Kursk, hundido hace casi cinco años en el mar de Barents tras estallar uno de sus torpedos.
En aquel entonces, Rusia rechazó las propuestas de ayuda extranjera y cambió de opinión cuando ya era demasiado tarde para salvar a posibles supervivientes. Los 118 hombres que se encontraban a bordo murieron. El presidente ruso, Vladimir Putin, que guardó silencio desde el inicio de la crisis, agradeció anoche el trabajo de todos los participantes en las labores de auxilio, según una declaración de su portavoz, Alexei Gromov, citado por Interfax.
El batiscafo AS-28 Priz, construido en 1989, de 13 metros de eslora y unos 5 metros de diámetro, está destinado a prestar asistencia a sumergibles averiados.




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