8 de agosto 2005 - 00:00

Alivio marítimo: exhaustos, emergieron marinos rusos

Miembros del minisubmarino Priz dejaron ver en sus rostros la tensión vivida en los tres días en que la nave estuvo atascada en el fondo del mar.
Miembros del minisubmarino Priz dejaron ver en sus rostros la tensión vivida en los tres días en que la nave estuvo atascada en el fondo del mar.
Petropavlovsk Kamtchatski, Rusia (AFP) - Agotados, pero ilesos, siete marinos rusos pisaron tierra firme ayer después de que un robot submarino británico consiguiera liberar el batiscafo en el que se encontraban, que había quedado inmovilizado por unos cables en el fondo del Océano Pacífico.

El batiscafo AS-28 Priz, que permaneció atrapado durante más de tres días a 190 metros de profundidad en la bahía de Kamchatka, subió a la superficie en la medianoche del sábado, hora de la Argentina.

Tras salir por sus propios medios por la escotilla y subir a una lancha de salvamento, los marinos fueron examinados por médicos a bordo de uno de los diez barcos rusos que se encontraban en la zona y luego trasladados a Petropavlovsk Kamtchatski, principal puerto de la región, a unos 75 kilómetros. «Durante todo este tiempo pensamos que nos salvarían», declaró el capitán del pequeño submarino, Viacheslav-Milachevski, al llegar a Petropavlovsk, según la agencia «Itar-Tass».

«He llorado y bailado de alegría»,
declaró su esposa Elena a la televisión pública, ante la atenta mirada de su hija de tres años. El feliz desenlace fue posible gracias al robot submarino británico teledirigido Scorpio-45, que cortó las redes pesqueras y los cables de una antena submarina de vigilancia costera en las que había quedado enredado el batiscafo.

La operación duró unas cinco horas. El Scorpio-45 comenzó a sumergirse en la madrugada de ayer y en menos de tres horas ya había cortado todos los cables de modo que la tripulación podía prepararse para efectuar un ascenso de emergencia.

Sin embargo, en ese momento, se descubrieron algunas redes de pesca en la proa del submarino, y las operaciones tuvieron que reanudarse. Hubo un último momento de suspenso. «Habían quitado todos los obstáculos, pero el Priz no subía», explicó el ministro ruso de Defensa, Serguei Ivanov, quien llegó al lugar justo cuando el robot comenzaba su operación.

Inmediatamente, se ordenó a la tripulación que ventilase la proa utilizando un chorro de aire comprimido de gran potencia, pero «durante dos o tres minutos más siguió inmóvil», agregó.

«De pronto, se estremeció y, en tres minutos, emergió a la superficie», contó Ivanov, según el cual las autoridades estaban preocupadas ante la posibilidad de una hipotermia -ya que la temperatura era de 5 grados centígrados- y una intoxicación por inhalación de gas carbónico.

«Afortunadamente, no ha sido así», explicó el ministro. Los socorristas ganaron una carrera contra el tiempo que mantuvo en vilo a toda Rusia, mientras circulaban informaciones contradictorias sobre la cantidad de oxígeno que les quedaba a los náufragos.

Ivanov rindió homenaje a la «fraternidad de la gente del mar» y a los marinos británicos «que han actuado como grandes profesionales, eficaz y rápidamente».

• Intentos frustrados

Antes de que interviniese el robot británico, la marina rusa intentó en vano liberar al batiscafo por sus propios medios.

La confusión sobre las reservas de oxígeno recordó, salvando las diferencias, la situación que envolvió el caso del submarino ruso Kursk, hundido hace casi cinco años en el mar de Barents tras estallar uno de sus torpedos.

En aquel entonces, Rusia rechazó las propuestas de ayuda extranjera y cambió de opinión cuando ya era demasiado tarde para salvar a posibles supervivientes. Los 118 hombres que se encontraban a bordo murieron.
El presidente ruso, Vladimir Putin, que guardó silencio desde el inicio de la crisis, agradeció anoche el trabajo de todos los participantes en las labores de auxilio, según una declaración de su portavoz, Alexei Gromov, citado por Interfax.

El batiscafo AS-28 Priz, construido en 1989, de 13 metros de eslora y unos 5 metros de diámetro, está destinado a prestar asistencia a sumergibles averiados.

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