27 de mayo 2002 - 00:00

Amplio triunfo de Uribe, duro golpe contra la guerrilla de izquierda

Alvaro Uribe Vélez, caracterizado por su intransigencia hacia los grupos guerrilleros y por su compromiso con una economía de libre empresa, se convirtió ayer en el presidente electo de Colombia. Obtuvo 53% de los votos, superando por más de 20 puntos a su principal rival, el liberal Horacio Serpa, y evitó tener que competir en una segunda vuelta. Uribe, que puso en su discurso también fuerte énfasis en el severo problema de la inseguridad, pedirá a Estados Unidos que incremente su ayuda militar para derrotar a los rebeldes de izquierda. Prometió también duplicar el número de soldados y policías, así como organizar a un millón de civiles para que colaboren en tareas de represión de la insurgencia. Analistas señalaron que el categórico triunfo de Uribe, quien sufrió 15 atentados contra su vida, constituye un fuerte revés para los partidos tradicionales.

Alvaro Uribe Vélez, el presidente electo de Colombia, concurrió a votar rodeado de guardaespaldas, ya que sus propuestas de línea dura lo han puesto en la mira de la guerrilla
Alvaro Uribe Vélez, el presidente electo de Colombia, concurrió a votar rodeado de guardaespaldas, ya que sus propuestas de línea dura lo han puesto en la mira de la guerrilla
Bogotá (AFP, ANSA, Reuters, EFE, DPA) - Alvaro Uribe Vélez, un independiente que propone un combate frontal contra la guerrilla y se define como «conservador en seguridad y liberal en lo económico», se alzó con un claro triunfo en las elecciones presidenciales de Colombia al alcanzar 52,9% de los votos, con lo que evitará la segunda vuelta electoral. En segundo término, con el escrutinio total, se ubicó Horacio Serpa del Partido Liberal, con 31,7%, un porcentaje mayor al que preveían las encuestas, evidenciando el grado de polarización de los comicios que dejó al resto de los postulantes por debajo de 7%.

La victoria de Uribe supone un nuevo capítulo en la posibilidad de que Estados Unidos intervenga militarmente en la región para combatir a la guerrilla, ya que el candidato dejó en claro que su prioridad es acabar con los insurgentes con todos los elementos posibles, incluso el mencionado. EE.UU. ya interviene en el país con el denominado Plan Colombia, que en lo formal se limita a la lucha contra el narcotráfico.

•Vicepresidente

El electo presidente colombiano, de 49 años, es un ferviente católico y practicante de yoga. Fue miembro del Partido Liberal, alcalde de Medellín y gobernador de Antioquía, en donde logró reducir el número de secuestros en 60%, aunque según sus detractores, a un alto costo en derechos humanos. Su vicepresidente será Francisco Santos, un periodista de la familia propietaria de «El Tiempo» que estuvo secuestrado por el grupo narcoterrorista de «los extraditables» en 1990 y es uno de los casos mencionados en el libro «Noticias de un secuestro» de Gabriel García Márquez.

Detrás de Uribe (Primero Colombia) y de Serpa (Liberal) se ubicaron el izquierdista Luis Eduardo Garzón (Polo Democrático) con 6,2%, la independiente y ex conservadora, Noemí Sanín (Sí Colombia), con 5,9%, y la ecologista Ingrid Betancourt con sólo 0,4%. La candidata de Oxígeno Verde no pudo hacer campaña porque se encuentra secuestrada por las FARC desde el 23 de febrero pasado. De los 24 millones de colombianos habilitados, lo hizo algo menos de 48%, levemente por debajo del promedio habitual, en una jornada que se desarrolló con normalidad. Sólo en cinco de los 1.098 municipios, la guerrilla logro sabotear la elección, ubicados en los departamentos de Arauca, Casanare y Guaviare.

El Departamento de Estado norteamericano había anticipado que «cualquiera sea el resultado, continuaremos trabajando con el gobierno de Colombia». La administración Bush no sólo ganó un aliado en su lucha contra el terrorismo, en la que incluye a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sino también un defensor de las políticas de libre mercado que deberá hacer frente a una desocupación de 16%. Anoche la embajadora estadounidense en Colombia, Anne Patterson, saludó y felicitó a Uribe, y auguró relaciones estrechas entre ambas naciones.

Uribe se propone además involucrar a un millón de civiles en la represión a la guerrilla y duplicar el número de militares y policías. Aclaró que la colaboración civil se limitará a tareas de información, pero incluso allegados a Primero Colombia hablaron del derecho a la «legítima defensa» para justificar un involucramiento de otro tipo.

•Partidos en crisis

La victoria de Uribe representa la primera vez en la historia del país que un candidato que no pertenece a los partidos Liberal ni Conservador accede a la primera magistratura, en coincidencia con el fenómeno de crisis de las formaciones políticas tradicionales latinoamericanas que se profundizó en los últimos años. El Partido Conservador, del presidente Andrés Pastrana, ni siquiera presentó candidato ante el panorama que le auguraban los sondeos con un nivel inferior a 3%.

El resultado confirmó de alguna manera lo previsto por las encuestas, en el sentido de que Uribe captó al electorado que en 1998 había votado a la ex conservadora Noemí Sanín con más de 26% de los votos. Ante el avance arrollador que mostraba Uribe en los sondeos, el candidato Horacio Serpa, que además fue el derrotado por Pastrana en 1998, se dedicó al menos a conservar al electorado del centro hacia la izquierda, afín al Partido Liberal, y tratar de acortar la brecha ante una eventual segunda vuelta. Serpa anunció anoche que no se volverá a presentar.

Durante la campaña, el liberal acusó al victorioso Uribe de ser el candidato de los paramilitares de derecha, las Autodefensas Unidas de Colombia, aunque éstas lo negaron explícitamente.

Uribe votó rodeado de un impresionante operativo de seguridad en la Plaza de Bolívar de la capital colombiana,
uno de los cinco lugares que las autoridades electorales, en un hecho sin precedentes, le habían asignado para proteger su integridad.

La jornada, en la que se movilizaron 250.000 efectivos, dejó trece muertos entre guerrilleros, paramilitares y civiles. Fueron detectados ocho coches bomba, siete de los cuales fueron desactivados, pero otro estalló con dos guerrilleros en su interior.

Otro capítulo se abrirá además con el gobierno venezolano de
Hugo Chávez, acusado por ciertos sectores de connivencia con las FARC. En una entrevista difundida ayer, Uribe le pidió «colaboración» con su presidencia, mientras que al cierre de esta edición se supo que Colombia le otorgó asilo político al efímero presidente de facto venezolano, Pedro Carmona, quien se había asilado en la Embajada de Bogotá en Caracas.

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