12 de diciembre 2005 - 00:00

Apoyo a Lagos supera divisiones políticas

El presidente chileno, Ricardo Lagos, un socialista moderno y moderado, se retira del poder con un inédito nivel de respaldo.
El presidente chileno, Ricardo Lagos, un socialista moderno y moderado, se retira del poder con un inédito nivel de respaldo.
Santiago (enviado especial) - Una verdadera ovación recibió a Ricardo Lagos al momento de votar en el Instituto Superior de Comercio del centro de Santiago, el mismo colegio en el que solía votar Augusto Pinochet y donde lo hizo también ayer Sebastián Piñera, quien debió ser advertido por violar la veda electoral.

Los aplausos a Lagos surgieron espontáneos, y daba la impresión de que partían de ciudadanos que no necesariamente votaron por Michelle Bachelet. El presidente chileno se mostró algo emocionado a causa de una demostración de afecto que parece trascender las fronteras partidarias, una novedad en la democracia chilena.

• Incidencia

El nivel socioeconómico registra históricamente en Chile una marcada incidencia en el voto, algo atenuada en los últimos años. Así como los socialistas lograron provocar menos rechazos en los sectores más acomodados, fue Joaquín Lavín quien rompió los esquemas en 1999 y perforó al electorado de villas de emergencia como La Granja, en la zona sur de la ciudad, con un discurso pro mano dura y a favor de la igualdad, según sus allegados. Francisco de la Maza, alcalde de Las Condes y uno de los jefes de campaña de Lavín, evaluó ante Ambito Financiero: «La Unión Demócrata Independiente tiene muy buena penetración en los barrios populares. La gente sabe que nosotros también peleamos por sus problemas concretos y para que salgan de la pobreza».

Donde la Concertación no conoció victorias en 16 años de democracia, y tampoco ayer, es en la citada Las Condes y en la modernizada Vitacura. Bajo un sol impiadoso, a la salida de la Scuola Italiana de Las Condes, Carlos Boye, ingeniero, dice que votó a Piñera por «una cuestión estratégica; Lavín es muy buen candidato», pero el postulante de Renovación Nacional (RN) «puede arrastrar votos de la Concertación en segunda vuelta».

• Excepción

En el mismo lugar, Carlos Mewes, abogado que también supera los 60, se manifiesta pinochetista y dice que sufragó por «Lavín porque mi opción es siempre más libertades». «No me explico lo de Bachelet; parece que el pueblo la quiere premiar por haber sido víctima del gobierno de Pinochet», afirma convencido.

Cerca de la avenida Vitacura que congrega a algunos hoteles internacionales, Viviana se refugia del sol bajo la sombrilla de un bar moderno. «¡Soy una excepción en este barrio!», enfatiza. «La derecha ha demostrado que sólo aceptó la democracia cuando se la arrancaron y seguía defendiendo a Pinochet cuando estaba en Londres», explica al argumentar su voto por Bachelet.

En tanto, en Providencia, barrio de la clase-media santiaguina por excelencia, la actriz bacheletista
Mancy Czymauk lamenta «lo que anduvieron diciendo de Cristina Kirchner. Son terriblemente intolerantes (los de centroderecha)». A su lado, la bióloga Alejandra Zemelman manifiesta el único voto al izquierdista Tomás Hirsch entre una veintena de consultados. «Vivo en Las Condes, un barrio de ultraderecha, y voto a Hirsch porque todos defienden este sistema neoliberal», dice y denuncia.

El barrio de Santiago Poniente, hacia el lado opuesto de la ciudad, fue un sector con peso concertacionista desde el reinicio democrático que en los últimos años se acentuó cuando fue elegido para vivir por jóvenes artistas y familias de clase media. Sergio, empleado, eligió a Bachelet y no se vio tentado por Piñera porque «es multimillonario y los millones no los ha ganado precisamente porque ha compartido su ganancia con los trabajadores».

Su esposa, la docente Verónica, como demócrata cristiana, nunca fue pinochetista, pero se manifiesta desencantada de la Concertación y dice que el catolicismo de Lavín, miembro reconocido del Opus Dei, le da motivos para compartir esperanzas.

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