Aprobaron un tratado internacional contra las bombas de racimo
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Pese a ello, después de intensas discusiones para redefinir qué tipos de bombas de racimo "causan daños inaceptables a civiles", el borrador introduce una excepción para las bombas de fabricación alemana "Smart 155", lo que ha disgustado a algunos participantes.
Esta munición dejará de clasificarse como "bomba de racimo", ya que "elimina los riesgos y efectos producidos por submuniciones que no han explotado en áreas indiscriminadas", principalmente en zonas civiles.
También están equipadas "con mecanismos de auto-seguridad", es decir, contienen "una combinación de mecanismos de autodestrucción y autodesactivación" que elimina el "efecto mina" que adquieren estas armas cuando no explotan.
Por contra, quedarán prohibidas, entre muchas otras, las "MAT-120" de la empresa española Instalaza, las cuales contienen mecanismos de desactivación similares a las "Smart 155", pero no cumplen otros criterios fijados en el documento.
Otro de los asuntos que ha divido a los participantes en la conferencia de Dublín es el de la "relación de los países firmantes del tratado con los no firmantes", como Estados Unidos, Rusia, China, India o Pakistán.
A este respecto, a mayoría de los países que pertenecen a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) destacaron hoy como positivo la inclusión en el tratado del concepto de "interoperabilidad".
De esta manera, "los Estados firmantes y su personal militar pueden cooperar y participar el operaciones militares con Estados no firmantes", según establece el artículo 21 del tratado.
Para la CMC, esta excepción desvirtúa ligeramente su objetivo final, la prohibición total, pero esa organización y la mayoría de los Gobiernos confían en que se repita el efecto del Tratado de Ottawa sobre minas antipersonal, que tampoco fue ratificado por EEUU.
La presión ejercida sobre Washington desde entonces por sus aliados ha modificado radicalmente su política sobre el uso de ese tipo de armas, hasta el punto de que ya no las utiliza.
Las bombas de racimo consisten en una bomba "contenedor" que se lanza desde tierra, mar o aire, y que al abrirse durante la trayectoria dejan caer cargas explosivas.
Según Greenpeace, entre un 5 por ciento y un 30 por ciento de las submuniciones no explotan en el momento del impacto y permanecen activas durante años actuando como minas antipersonal".



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