Asume hoy Calderón en un ambiente caldeado
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Felipe Calderón (al centro) presentó ayer a quienes lo acompañarán en el Ministerio de Defensa
durante su gobernación. Desde la izquierda: Genaro García Luna, director de la Agencia
Federal de Investigación; Guillermo Galván, secretario de Defensa; Mariano Francisco Saynez,
secretario de Marina, Eduardo Medina Mora, secretario público de Defensa.
Analistas consideran que antes de emprender camino para reformas económicas que promuevan el empleo y la inversión, así como para combatir la delincuencia y el narcotráfico, prioridades marcadas por Calderón, debe mandar un mensaje claro de distensión que allane el camino de gobernabilidad.
Sin embargo, especialistas advierten que no será sencillo para el flamante presidente, a pesar de ser un veterano en las negociaciones políticas y el cabildeo legislativo.
«Una de las primeras tareas que deberá resolver es un profundo conflicto político en el sureño estado de Oaxaca, uno de los más pobres del país, donde el gobernador local y grupos sociales se mantienen enfrentados desde hace seis meses.
Como si eso fuera poco, Calderón afrontará un Congreso en el que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de López Obrador se ubicó como la segunda fuerza política tras los comicios de julio y anunció que obstaculizará su gobierno.
En una muestra de lo que podría esperar a Calderón, diputados del PRD y del PAN se enfrentaron a golpes el martes pasado por el control de la tribuna del Congreso donde prestará juramento el nuevo presidente. «No aceptaremos que Felipe Calderón asista al Palacio Legislativo de San Lázaro», dijeron los legisladores del PRD. Sin embargo, Calderón aseguró: «Al tomar posesión del gobierno asistiré al Congreso, no por capricho ni por estrategia política, sino simple y sencillamente porque así lo manda la Constitución, nada más, pero tampoco nada menos».
El mandatario electo necesitará el apoyo de las dos terceras partes del Parlamento para lograr reformas constitucionales y su partido no alcanza por sí sólo ese porcentaje. Por ese motivo, Calderón insistió, en formar un gobierno de coalición que lo llevaría, incluso, a integrar en su gabinete a miembros de partidos opositores a fin de garantizar consenso para reformas.
Sin embargo, hasta ahora sólo incluyó a algunos militantes del ex hegemónico Partido Revolucionario Institucional (PRI), tercera fuerza en el Congreso, en su equipo. Algunos analistas señalan que la influencia de López Obrador, quien fue investido por simpatizantes como «presidente legítimo», en el PRD menguaría con el tiempo.
Calderón además deberá enfrentar una ola de violencia que ha llevado a la muerte de más de 2.000 personas, la mayoría narcotraficantes y policías, en los últimos dos años por la batalla entre los carteles de la droga que se ha extendido a varios estados, incluido el natal del presidente electo.




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