17 de enero 2005 - 00:00

Atentados en Irak dejan 22 muertos

Al menos 22 personas murieron hoy en dos ataques contra la Guardia Nacional y la policía iraquí en Baquba y Baiji, en una nueva jornada de violencia en el país árabe, cuando se aproximan las elecciones del 30 de enero.

Al menos 10 personas murieron cuando los insurgentes detonaron un coche bomba conducido por un suicida contra el cuartel general de la policía en la ciudad de Baiji, y otros ocho soldados iraquíes fallecieron por los disparos de extremistas en un punto de control cerca de Baquba.

Testigos dijeron que vieron cadáveres calcinados en el complejo de Baiji, una ciudad que vive de las refinerías de petróleo en el triángulo sunita al norte de Bagdad. Un agente de policía dijo que al menos 20 personas resultaron heridas, la mayoría de ellos policías.

Cerca de Baquba, otro bastión de la guerrilla al noreste de la capital, un grupo de hombres armados abrió fuego en un punto de control y mató a ocho soldados, dijo un agente de la Guardia Nacional.

Las fuerzas de seguridad iraquíes están sufriendo el embate de los ataques de la insurgencia mientras se acerca la fecha de los comicios. Las autoridades electorales también han sido objeto de ataques y amenazas, y los colegios electorales -la mayoría establecidos en escuelas- han sido atacados por los insurgentes.

La policía en Basora dijo que se dispararon morteros durante la noche contra tres escuelas de la ciudad que serán usadas como colegios electorales. Dijo que nadie resultó herido.

Basora, la segunda ciudad más grande de Irak, está en el sur del país, de mayoría chiíta, donde el apoyo a las elecciones es fuerte.

En Ramadi, tres civiles murieron tras el ataque de un suicida contra una patrulla de Estados Unidos, lo que provocó que los soldados norteamericanos abrieran fuego, dijeron testigos y personal médico. Nueve civiles resultaron heridos, aunque no había información inmediata sobre víctimas estadounidenses.

La mayoría chiíta, un 60 por ciento de la población, espera que las elecciones cimenten su dominio de la política iraquí tras años de opresión durante el mandato de Saddam Hussein.

La violencia también afecta a esta comunidad, puesto que el hijo de un clérigo representante del Ayatolá Al Sistani, el más importante de los chiítas, fue asesinado por hombres armados en la localidad sureña de Numaniyá, segDn informaron el lunes las autoridades.

Sin embargo, muchos sunitas, que suponen alrededor de un 20 por ciento de los 26 millones de iraquíes y que conformaban en su mayoría la clase dirigente de Hussein, quieren que la votación se posponga.

La violencia de la guerrilla y la intimidación en el corazón sunita de Irak implica que incluso muchos sunitas que quieren votar, estén demasiado asustados para hacerlo.

Importantes partidos sunitas dicen que boicotearán los comicios después de que su petición de que se retrasaran fuera desatendida.

Una serie de ataques contra chiítas en Irak ha despertado inquietud sobre si los insurgentes sunitas quieren aprovecharse de los desacuerdos religiosos sobre las elecciones para tratar de provocar un conflicto entre ambas comunidades.
  
Por su parte, el primer ministro interino, Iyad Allawi, y el gobierno estadounidense han insistido en que las elecciones deben elebrarse aunque admiten que determinadas áreas pueden ser demasiado inseguras para que se celebren los comicios.

El gobierno iraquí dice que está preparando una serie de medidas para proteger los colegios electorales, entre ellas una posible prohibición de la circulación de autos para evitar atentados con coches bomba.

En las zonas más peligrosas los iraquíes podrán registrarse y votar el mismo día, en lugar de tener que registrarse con antelación.

El número de las tropas estadounidenses será el más alto en Irak durante las elecciones, alrededor de 150.000.

Se prevé que los soldados norteamericanos formen la línea exterior de defensa mientras las fuerzas de seguridad iraquíes custodiarán los colegios electorales.

Te puede interesar