1 de diciembre 2003 - 00:00

Aznar ratificó la lucha "en contra del fanatismo"

Madrid, Tokio y Bagdad (AFP) - Los españoles vieron ayer cómo descendían los siete cadáveres de sus militares muertos el sábado en Irak, en la escena más dolorosa que vivieron desde el inicio de la guerra contra Irak. La presencia española en la invasión agitó durante meses la opinión pública española, aunque ayer el presidente José María Aznar ratificó que la misión de sus tropas continuará porque «estamos donde tenemos que estar».

La conmoción por lo que sucede en Irak se extendió también a Japón, a raíz de la muerte el sábado de dos de sus diplomáticos. Además, murieron un colombiano y dos surcoreanos.

El avión que transportaba desde Irak los restos de los siete agentes de los servicios secretos españoles descendió a las siete de la tarde a la base aérea de Torrejón de Ardoz, cerca de Madrid, bajo una intensa lluvia. Horas antes, en una declaración institucional, Aznar reafirmó la presencia de España en Irak y el compromiso del país en la lucha contra el «fanatismo». «No hay alternativa a la defensa de la libertad, la democracia y los valores que definen nuestro modo de vida, y ésa sigue siendo la respuesta a los que se pregunten qué hacen nuestras tropas, nuestras fuerzas, nuestros compatriotas en Irak», subrayó. Con corbata negra en señal de luto, el jefe del Ejecutivo consideró que ante el «fanatismo» no hay «más remedio que plantar cara». El mandatario destacó: «Estamos donde tenemos que estar, no abandonaremos a su suerte a las víctimas de aquí y de allí, y cumpliremos nuestros compromisos con lealtad y serenidad, como lo hacen las naciones serias».

• Cautela

Esta vez, la oposición socialista prefirió la cautela y expresó en boca del candidato presidencial José Luis Rodríguez Zapatero toda la «solidaridad con las familias de las víctimas». «Sólo decimos por ahora que deseamos que nuestras tropas puedan volver lo antes posible de Irak», agregó el titular del PSOE.

La gran mayoría de los españoles se opuso a la guerra contra Irak. «Más de 85 por ciento de los españoles considera que la guerra de Irak no valió la pena. Desde ayer hay más motivos para certificarlo», indicó el editorial del diario centroizquierdista «El País», el más importante de España.

En el avión viajaron también el único superviviente del ataque,
José Manuel Sánchez Riera, que no hizo declaraciones a su llegada; y el ministro español de Defensa, Federico Trillo, que se trasladó a Bagdad el sábado después del ataque.

Los militares fallecidos tenían edades comprendidas entre los 36 y los 49 años, y en su mayoría eran casados y con hijos.


Los cadáveres, recibidos por el vicepresidente Rodrigo Rato y la canciller Ana Palacio, fueron trasladados al principal hospital militar del país, el Gómez Ulla de Carabanchel.

La patrulla española cayó en una emboscada al sur de Bagdad y luego de que fueran muertos los militares, los rebeldes iraquíes saltaron sobre los cuerpos, según testigos.

Uno de los muertos es
Alberto Martínez González, que según medios periodísticos era el máximo responsable de los servicios secretos españoles en Irak, y llevaba tres años en ese país.

• Dolor

En Tokio, el premier japonés Junichiro Koizumi dijo estar «dolorido» por la muerte ayer de dos diplomáticos de su país en Irak, aunque destacó que «no hay, ni habrá ningún cambio en nuestros planes de colaborar en la obra de pacificación y reconstrucción del país». El 90 por ciento de la población japonesa está en contra del envío de tropas a Irak, según encuestas.

En tanto, «un civil colombiano murió y otros dos colegas fueron heridos cuando el vehículo en el que viajaban fue atacado por desconocidos que tenían armas de pequeño calibre», dijo el vocero del ejército estadounidense, general
Mark Kimmitt. El colombiano estaba contratado en una empresa que sirve al ejército.

En otro episodio, dos surcoreanos murieron y otros dos resultaron gravemente heridos al ser atacados mientras transitaban la ruta que une Tikrit con Bagdad.

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