Roma (AFP, Reuters) - El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que suspendió oficialmente su asistencia a la Asamblea General de la ONU debido a la crisis de Alitalia, estaba ayer en un lujoso spa del centro del país, una decisión que en vez de relajarlo, le jugó en contra.
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En declaraciones a la prensa en Nueva York, el canciller Franco Frattini afirmó que la presencia del premier «era necesaria en Roma» para seguir el conflicto. Sin embargo, fue el brazo derecho del premier en el consejo italiano, Gianni Letta, quien participaba en las negociaciones con los sindicatos -que resultaron exitosas- sobre la venta de la línea aérea al borde de la quiebra.
Según los medios locales, Berlusconi partió el miércoles a la noche hacia un lujoso spa en la región de Umbría (centro de Italia) para someterse a todo tipo de tratamientos para mejorar su estado físico. No es la primera vez que el mandatario se somete a controvertidos tratamientos de belleza, como el implante de cabellos, mientras ejerce el cargo. Pero, al parecer, esta vez, la metida de pata es la justificación que tuvo que dar para no asistir a la Asamblea General anual de Naciones Unidas.
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