El primer ministro británico, Tony Blair, admitió hoy que enfrenta "tiempos difíciles" por sus planes de reforma del Estado, aunque reiteró que se siente "muy confiado" en implementar su proyecto.
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En su última conferencia de prensa en Downing Street en el 2005, Blair reconoció que sus programas de reforma "no serán fáciles de implementar".
Esta semana, el vicepremier británico John Prescott expresó serias dudas por las reformas al sistema de Educación, en tanto que un grupo de parlamentarios laboristas prometió oponerse a dichos planes.
"Admito que mi programa de reformas no será fácil. El liderazgo político es finalmente, tomar decisiones que son las correctas para el país", afirmó el mandatario.
Según Blair, el gobierno británico "está implementado paso a paso la agenda de reformas que la sociedad necesita". "Esto es lo que prometimos en nuestra campaña electoral en mayo pasado, y debemos seguir adelante con nuestro planes para mejorar y modernizar este país para el siglo XXI", continuó.
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